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miércoles, 13 de febrero de 2013

España: "Las empresas de economía social son en este momento una salida real a la crisis"

Origen: La Tribuna, España

Juan Antonio Pedreño, presidente de la Confederación Empresarial Española de Economía Social (CEPES) reivindica la importancia del sector como generador de empleo en tiempos de crisis. Desde 2006 a 2012, el cooperativismo ha creado más de 140.000 puestos de trabajo y cerca de 18.000 empresas. Aglutina a 45.093 empresas, con una facturación superior al 10% del PIB. Además, integra a 29 organizaciones nacionales o autonómicas y grupos empresariales, que representan los intereses de Cooperativas, Sociedades Laborales, Mutualidades, Empresas de Inserción, Centros Especiales de Empleo, asociaciones del sector de la discapacidad y a Cofradías de pescadores.

Las empresas de economía social es un sector que está cobrando protagonismo en tiempos de crisis. ¿Cuál es su situación en España?

Hay muchas pruebas en muchos países de que se está apostando por la economía social de forma decidida y este gobierno debería hacerlo. Tenemos un ejemplo en Francia donde han nombrado un viceministro de economía social que iban a dotar con 500 millones de euros para que potencie y duplique el número de empresas de economía social, fundamentalmente cooperativas, porque entienden que es en este momento una salida real a la crisis y sobre todo porque se han dado cuenta de que se están perdiendo decenas de reestructuraciones de empresas. 

¿Qué propuestas ha hecho CEPES al Gobierno?

Propuestas de emprendimiento juvenil que nos parecen fundamentales. Quizá, el problema más grave que hay en este momento es la falta de ilusión y de empleo para los jóvenes. No podemos permitirnos el lujo de tener una generación perdida, que empiece a trabajar con 35-38 años con cierta regularidad, no nos parece de recibo, y el Gobierno debería poner todas las medidas posibles para que los jóvenes menores de 30 años y también entre 30-40 tuvieron acceso al empleo, bien sea bajo la forma de contratación con empresas que existen o bien ayudarles a crear su propia empresa. Hemos puesto medidas concretas encima de la mesa.

 

¿La medida que han aprobado de bonificar la seguridad social a menores de 30 años para hacerse autónomo, también es para formar cooperativas?

También, sí porque las cooperativas pueden elegir entre el régimen de autónomo y el general. Pero hemos ido un poco más allá, hemos dicho que una de las medidas sería que todas las empresas para menores de 30 años tuviesen una exención en el primer año del cien por cien o del 75% en la cuota de la Seguridad Social, si son socios trabajadores, su exención completa; el segundo año el 50%; tercer año el 25%, que son los años difíciles de creación. Muchos jóvenes no tienen capacidad real de financiarse. También hemos hecho otra propuesta. Mucha gente, en estos momentos, va al desempleo y luego arriesgan su desempleo para capitalizarlo y crear una empresa, y nos estamos encontrando que un dinero que es seguro, la entidad financiera lo anticipa a un interés elevadísimo. Le hemos dicho al Gobierno que anticipe esos recursos. Hemos propuesto recuperar los contratos de relevo. Son cuestiones que habrá que analizarlas. Evidentemente alguna solución, alguna propuesta ilusionante hay que trasladarle a la sociedad. En definitiva, un conjunto de mensajes positivos, ilusionantes, que tendrían que trasladarse a la sociedad, a los jóvenes sobre todo, para no tener esa generación perdida que, como no nos demos prisa, la vamos a perder y eso va a ser irrecuperable. Creo que el cooperativismo, la economía social en estos momentos está aportando soluciones.

En concreto, ¿qué le parece la tarifa plana que anuncio la ministra de Empleo, Fátima Báñez?

Me parece marketing, no solo esta, sino también la que hizo el PSOE. Hay que conjugar todas las medidas, pero lo importante es que hagamos un plan.

¿Qué balance hace de las empresas de economía social en estos momentos de crisis?

Los datos del último año (2012) nos dicen que hasta septiembre se han creado 2.000 empleos más que en la misma fecha del año pasado. Hemos creado este año 14.000 nuevos empleos, esto significa que la gente cree en el modelo. Es un modelo responsable, ético, con valores, que tiene mucha flexibilidad, que está aportando soluciones a las empresas, se han creado más empresas de economía social en 2012 que en 2011. Hay pueblos que cuanto mayor es el índice de empresas de economía social menor es el índice de desempleo, es una regla casi directa.

¿Cuáles son los sectores de mayor representatividad?

Hay cuatro sectores que son los clásicos: construcción, industria, agricultura y servicios. El de servicios, aproximadamente un 50% de nuestras empresas son de este sector, un 22% del sector de agricultura, un poco menos del de industria que además está muy centralizado en el País Vasco y Cataluña y muy poco del de construcción que ha bajado mucho. Enseñanza es un sector muy importante porque tiene mucho peso, se están atendiendo a cerca de 300.000 en las cooperativas de enseñanza, hay cerca de 600 cooperativas de enseñanza.

 

¿Qué papel juega CEPES en sectores emergentes?

Más que sectores emergentes lo que estamos observando es que se están incorporando muchísimos jóvenes, y muchos son jóvenes con cualificación y vinculados a las nuevas tecnologías, no solo a Internet, o a redes comerciales, sino también al diseño. Pero también tenemos jóvenes que se están incorporando como asesores financieros. Tenemos cooperativas de asesores financieros que era una cosa impensable hace tiempo. Hace 15-20 años el sector cooperativo era intensivo en mano de obra, estaba formado por el sector primario, el sector artesanal, el textil, el calzado, y había muy poco de otros servicios y esto ha ido cambiando, ya no hay cooperativas prácticamente en esos sectores y sin embargo hemos seguido creciendo en empleo, hemos ido amortizando sectores que están caducos y creando empleo. Una de las máximas es que de cualquier sector, de cualquier actividad puede nacer una cooperativa, una empresa de economía social. En enero hemos tenido un 6,8% menos de destrucción de empleo que en el resto de las empresas, hace un año era el 9,5%, mientras el resto de las empresas habían destruido el 19%, casi 10 puntos de diferencia.

¿Ve voluntad en el Gobierno para poner en marcha algunas de sus propuestas?

Nos han dicho que algunas ya las han recogido. Nosotros vamos a intentar trasladarle a la sociedad cuáles son nuestras propuestas, si no las recogen ellos, intentar que las recojan otros representantes. Las medidas, sean esas u otras, tienen que aportar soluciones e ilusión a la gente. La gente está un poco derrotada, no sabe dónde, no sabe cómo, no sabe de qué manera y hay que aportarle algún tipo de solución, algún tipo de medida, pero que no sean fuegos artificiales, que no sea un documento de marketing del Gobierno. El gran problema, el gran miedo de muchas empresas jóvenes es que no les preocupa trabajar y no cobrar inicialmente, les preocupa que van generando una deuda permanente con la Seguridad Social, que si no funciona el negocio se quedan colgados una serie de años simplemente con la Seguridad Social, ese es el miedo que tienen y no se meten por eso. Pues démosle solución.

 

Hablamos de un plan donde estén todos los interlocutores implicados. Usted ha llegado a reprochar a la CEOE que no es la única voz ante las Administraciones. ¿Se sienten ninguneados en el marco del diálogo social?

No estamos en el dialogo social, directamente. El diálogo social se resume a agentes sociales que son CCOO y UGT, CEOE y CEPYME. Nuestra aspiración sería estar porque representamos un modelo de empresa que no representan estos agentes. La sociedad ha cambiado desde 1982, ya no estamos en la clásica empresario-trabajador, la sociedad hoy tiene millones de personas autónomos y millones de personas trabajando en empresas autogestionadas. Estamos hablando casi del 40% del total de la gente que está trabajando y cotizando. Si sumáramos a la economía social y a los autónomos a los funcionarios, ¿qué quedaría en el otro lado? Y sin embargo no estamos en el diálogo social, a pesar de que la subcomisión de economía social del Congreso, una de sus recomendaciones que hace es que la economía social tenía que estar presente en el diálogo social.

Desde 2011 existe un marco legal, la ley de Economía Social, ¿cree que no se ha desarrollado como debiera?

No. Hay unos compromisos en la ley de hacer un estudio de cómo ha evolucionado y no se ha hecho y estamos en un programa de impulso de la economía social que lo establece la ley. Pero volviendo a lo de antes, en esta primera fase, nosotros no buscamos ser un participante del dialogo social al nivel 1, lo que planteamos es que seamos interlocutores sociales, que cuando se va a plantear un plan de empleo juvenil, se nos llame y se nos consulte porque tenemos miles y miles de jóvenes trabajando con nosotros.

¿Y tienen algún tipo de vía abierta con la CEOE?

No. Tradicionalmente nuestra relación con la CEOE es institucional, les invitamos, nos invitan a algún acto puntual, pero es complicado tener una relación formal en donde podamos compartir objetivos comunes que sería lo ideal.

¿Porque los objetivos a conseguir son diferentes?

No son los mismos. ¿Qué queremos nosotros? Que haya empleo, que la gente trabaje, que los jóvenes encuentren trabajo, lo que pasa es que el perfil de las empresas es distinto, nosotros no defendemos empresas capitalistas, defendemos empresas autogestionadas donde la mayoría de la participación de la empresa está en poder de los trabajadores, más del 50%. Pero el objetivo final es el mismo, vender productos, tener empleo, ganar dinero.

¿Cuál es el motivo entonces?

Pues porque hay quien se considera interlocutor único y no hay más interlocutores. De hecho Rosell lo dijo, tenemos que ir a una sola voz, CEOE tiene que ser la única voz empresarial. Y porque ellos no defienden la realidad empresarial que defendemos nosotros, no la comparten tan siquiera. Ellos no entienden que haya empresas de 50-80 personas donde sea una asamblea la que decida, eso no está en el esquema normal de la empresa clásica que defiende CEOE. Una empresa de economía social redistribuye la riqueza entre sus socios trabajadores. Esa es la gran diferencia, la manera de distribuir el resultado final, la manera de que los excedentes se distribuyan redistribuyendo la riqueza, reinvirtiendo permanentemente en el negocio, dotando unos fondos obligatorios para el mantenimiento de la empresa. Por eso cada vez más nosotros tenemos empresas que tienen 30 años y están ahí, hay decenas, cientos de empresas de los años 80 que están funcionando igual y han pasado tres crisis y están funcionando y tienen mucha capacidad de resistencia. Como el bambú, doblamos pero no quebramos.

 

¿Qué alternativas de financiación tienen las empresas de economía social?

Las mismas que el resto. Bueno, no digo igual porque hemos tenido siempre un punto más negativo hacia la financiación de empresas de economía social, es decir, nos ha costado más financiarnos que al resto porque una entidad financiera cuando llega una cooperativa de un pueblo y le pide una financiación alta, duda, duda porque si mañana no puede pagar esa financiación, la entidad financiera, si se pone contra la cooperativa, se tiene que ir del pueblo, tiene que cerrar, porque va todo el pueblo metido, va contra 100 personas del pueblo. Esa ha sido una frontera que hemos tenido que cruzar que afortunadamente ya hemos cruzado y ahora los problemas que tenemos son los mismos que los de otros.

Pero hay otros mecanismos propios de financiación a través de las cajas rurales, Cajamar por ejemplo.

Pero Cajamar es una entidad que está en el mercado y le da a las cooperativas igual que le da a otras empresas. Tiene preferencia por el sector primario donde pone un acento importante y las cajas rurales lo mismo pero respecto al resto de empresas tienen una especial sensibilidad para analizar pero el resultado final es que si el negocio no es viable le van a decir no a una cooperativa, a una SA o SL, o se lo van a dar exactamente igual.

¿Y por parte de la Administración?

Sólo tenemos lo que tienen el resto de empresas, el Ministerio de Industria abrió en su momento una vía para la financiación a jóvenes emprendedores; el ICO, y no hay más. No tenemos nada especial, cuando hablamos de financiación vamos al mercado igual que cualquier otra empresa.

 

¿Cuál es su opinión sobre la última reforma laboral acometida por el Gobierno? ¿Qué balance hace un año después de su aprobación? ¿Y en qué medida ha podido influir en la destrucción de empleo, o no?

Estamos ante una cuestión bicéfala, que se ha destruido empleo es una cosa obvia, que sea consecuencia de la reforma o no, creo que es muy simple decir que solo se debe a la reforma laboral la destrucción de empleo, me parece que eso no es así. La reforma laboral ha contribuido a generar cierta flexibilidad en las empresas para poder dotarlas de una mayor adaptabilidad a la situación del mercado y eso ha perjudicado en muchos casos a los trabajadores y ha facilitado que personas con un componente ético en muchos casos dudoso aprovechen las circunstancias para despedir muchos trabajadores. Ha facilitado que empresas que seguramente en otros momentos habrían resistido más meses con una especial dificultad pues no lo hagan, despidan a la primera de cambio. Si todos hubiéramos tenido la sensibilidad de que la reforma quería lo que quería pues a lo mejor no se hubiese destruido tanto empleo. Lo que creo es que ha dotado de flexibilidad a muchas empresas a cambio de abaratar el despido, porque el componente de exigencia económica que tenía una empresa ya no lo tiene tan alto. Esta situación lo que ha facilitado es que se genere un desempleo mayor del que se podría haber producido. Seguramente había que hacerla pero creo que muchos empresarios no lo han aplicado consecuentemente.

Algunos incluso han pedido endurecerla aún más…

Y un despido libre. Está libre pero aún te cuesta algo. Pero vamos a llegar a pedir un despido libre, que no te cueste nada. Vamos a pasar por encima de los derechos de los trabajadores y por ahí no podemos pasar, hay barreras que no se pueden cruzar. Nosotros somos socios trabajadores, pero nuestra esencia es trabajadora, no es una esencia empresarial, y por eso estamos muy sensibilizados con las dificultades que el trabajador tiene en la empresa. No nos vemos como socios dueños de una empresa porque nuestro papel es doble, nos vemos más como trabajadores y por eso cualquier medida que se adopta en contra o pueda generar dificultades pues como mínimo la miramos con cierto aire de duda. Siempre estaremos en este ámbito, esta es otra de las razones por las cuales CEOE y nosotros defendemos criterios distintos.

 

¿Qué perspectivas de futuro ve?

La situación actual es una situación de falta de ilusión, de falta de confianza, de cómo vamos a salir, una falta de respuestas reales. El mercado interno no está dando respuesta. Lo que hay que hacer es generar confianza dentro de la casa para que se produzca ese consumo interno, que genere que los productos puedan ser adquiridos, que genere confianza en la gente que trabaja y que no piense que mañana va a tener que dejar de trabajar, que esto es un gran problema, por eso la gente tampoco gasta, ahorra lo poco que puede, lo poco que tiene. Creo que hay una falta de confianza grande en la búsqueda de soluciones.

A la crisis económica se ha añadido una crisis política e institucional sin precedentes…

Eso está haciendo una revolución social, ‘como me pides a mí sacrificios, como me pides a mí esto, cuando resulta que hay ciertas afirmaciones que demuestran que otra gente ha vivido a otros niveles y con otras circunstancias’. Creo que hay una falta de respuestas a la sociedad, no se le están dando respuestas claras, no hay soluciones en estos momentos que se observen diáfanas. No hay soluciones que le den ilusión a la gente que estamos en el mercado por eso estamos siendo sustitutivos del propio Gobierno, nosotros, desde las organizaciones estamos lanzando medidas, estamos creando empleo pero no podemos ser sustitutos del Gobierno porque al final nuestras medidas tienen que estar avaladas por el Gobierno.

Y además, hay una obsesión por el déficit y no se ve ningún tipo de alternativa.

Recortar por recortar nos lleva a recortar. O medimos muy bien el resto del presupuesto o qué te queda para realmente dar soluciones, muy poco. Pues seamos imaginativos, hagamos cosas que nos generen imaginación e ilusión y esto es lo que yo creo que la sociedad no percibe, no percibe ilusión por parte de los que están gobernando, medidas decididas a favor de una solución. Si hay un plan de empleo juvenil, vamos a poner medidas concretas, si hay un plan de apoyo a los emprendedores, vamos a poner medidas concretas y válidas, si vamos a apoyar a las personas mayores de 50 años pongámosle medidas válidas para que se reintegren en la sociedad hasta los 61-62. Va a haber una generación que no va a poder cotizar ni más de 35 años o 32 o 33 años suponiendo que mañana empezaran a trabajar. No va a haber, no van a poder cotizar. O pones medidas inmediatas o la gente que se queda parada a los 50 años tal como está no entra a trabajar, esa gente es la que se está generando su propia empresa, porque no tiene alternativa, porque no le contrata nadie.

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