Por primera vez en Brasil, al sur de la provincia de Bahía tres organizaciones se unieron para implementar un proyecto de desarrollo económico que está generado beneficios para 60 productores que viven en asentamientos creados después de la reforma agraria.
Los productores atendidos siembran palma para extraer palmito el cual venden a Inaceres, una empresa brasileña líder en el procesamiento y comercialización de ese producto para el mercado del Brasil. El Instituto Ventura, una organización brasileña que promueve el desarrollo de negocios ambientalmente sostenibles, facilita acceso a crédito para los productores y TechnoServe una organización internacional sin fines de lucro, líder del movimiento mundial de desarrollo económico coordina los esfuerzos para que todos los involucrados obtengan beneficios.
Proyecto y modelo
El proyecto piloto de dos años que introduce la siembra de palma para procesamiento de palmito, está creando valor compartido porque ha reorientado la forma cómo una empresa brasileña integra en la cadena de valor a productores de comunidades pobres.
Actualmente el piloto es ejecutado entre productores de dos asentamientos que tienen un nivel de escolaridad bajo o nulo y familias compuestas por unas cinco personas cuyos ingresos conjuntos apenas llegan a los US$300 mensuales. En promedio tienen unas 16 hectáreas de tierra, de la cual sólo pueden cultivar hasta 10 hectáreas. El resto es área boscosa protegida; de la Mata Atlántica, uno de los ecosistemas más deforestados del mundo.
Tradicionalmente los agricultores se han dedicado a la producción de cacao y látex de árboles de siringa, que venden a intermediarios que pagan poco por las cosechas. Por las restricciones medio ambientales estos productores no pueden sembrar cualquier tipo de cultivo y generalmente los permitidos tardan más de ocho años en cosecharse. Sin embargo la plantación de palma del tipo Bactric Gasipaes Kunth, -la cual se desarrolla más rápidamente que los otros cultivos-, se ha convertido en una alternativa para palear la pobreza.
Los roles
Inaceres, una empresa comprometida con el medio ambiente, dispone de asesores técnicos para capacitar a los productores directamente. Los productores están aprendiendo a cosechar de acuerdo a los estándares de la empresa y ésta compra sus cosechas a un precio justo y transparente durante todo el año, un modelo de comercialización completamente nuevo para los pequeños productores.
El Instituto Ventura dispone recursos financieros para que los productores accedan a créditos, algo que para la gran mayoría sería imposible de alcanzar por su características de pequeños productores. Y TechnoServe se encarga de coordinar y realizar las capacitaciones para todos de acuerdo a su modelo internacional de desarrollo económico.
Sinergia y alternativa para reducir inmigración
"Ha sido realmente importante desarrollar este modelo de creación de valor compartido en donde la empresa privada beneficia a la comunidad. A todos los actores nos ha satisfecho la forma cómo a través de la sinergia creativa se puede mejorar la cadena de valor e impactar positivamente en la vida de las personas", expresa Deborah Aragão, coordinadora del proyecto de TechnoServe, Brasil.
Rachael Botelho, gerente de proyectos del Instituto Ventura destaca que los productores tienen un alto nivel de satisfacción en el proyecto pues les gustaría que en una segunda fase se pudiera extender el beneficio de trabajo para sus hijos y demás familiares.
"Tener una empresa ancla, responsable de facilitar el acceso a mercado de pequeños productores y contar con el apoyo de una organización internacional de apoyo para la coordinación es algo que nos gustaría experimentar en otros sectores económicos", dice Botelho.
Ricardo Araujo Ribeiral, director de Inaceres dice que este proyecto es parte de la estrategia de crecimiento de la empresa, el cual pretenden extender a otros agricultores y garantizar materia prima de calidad. Destaca la importancia de trabajar como sector privado transmitiendo conocimientos a los productores. "Inaceres impulsa este proyecto porque está conciente del rol que tiene la empresa privada para cambiar su entorno y TechnoServe ha jugado un rol determinante para esta relación", expresa.
El Impacto
El cultivo de palma generará ingresos a la mitad del tiempo que tardarían otros en crecer, dice Deborah Aragão, de TechnoServe Brasil. Los productores por primera vez están recibiendo asesoría técnica y empresarial para aprender a manejar el cultivo, mientras protegen el medio ambiente, agrega.
"Están accediendo a financiamiento y a un mercado estable y creciente al cual pueden vender su producto a un precio justo y transparente. Al cabo de cinco años sólo por el cultivo de una hectárea generarán ingresos adicionales cercanos a los US$ 400 mensuales por familia, lo que significará un cambio abismal en sus vidas. El beneficio económico es constante durante todo el año porque la producción es permanente y ya empezaron a cosechar", informa.
¿A quién benefician?
Antonia Leite dos Santos, una pequeña productora ha mejorado su sistema de siembra. En octubre del año pasado empezó su primera cosecha, la cual está comercializando y con el dinero extra que empieza a recibir está pensando hacer realidad uno de sus sueños: Remodelar su cocina y comprar un horno moderno para hacerle comida a sus hijos y nietos.
Por su tamaño y condiciones, tradicionalmente a estos productores les es difícil ser sujetos de crédito, pero a través del Instituto Ventura reciben US$ 5,400 dólares en préstamo para el establecimiento de cada hectárea de palmito, con una tasa preferencial de interés de 6.25% anual pagaderos a cinco años.
Reduciendo migración del campo a la ciudad
Hemerson de Oliveira dos Santos había inmigrado a São Paulo porque en su comunidad apenas generaba el dinero suficiente para alimentar a su familia. Regresó y participó del proyecto, y ahora empieza a ver los cambios. "Por primera vez aprendí cómo sembrar, cuidar un plantío, cómo cosecharlo", comenta. "Y obtuve un crédito", expresa. Ahora dice estar contento de haber regresado y establecer su familia cerca de sus padres.
"Una de las cosas más importantes es que tengo un comprador seguro", afirma Oliveira. Y con el dinero que está ganando tras haber iniciado su cosecha en octubre empezó a pagar su deuda y los costos de construcción de su nueva casa. Para el futuro pretende comprar un medio de transporte -una moto quizá- y ampliará el área de siembra.