Diciembre 29, 2011 — 08:28 am
Serie Mejores Ideas 2011: La Creación de Valor Compartido
Nota del Editor: En las próximas semanas los escritores de NextBillion en Español reflexionarán sobre ideas y experiencias que salieron a la luz en 2011 y que tienen el potencial de generar cambio real en 2012 .
Es reconocida la importancia de las MIPYME para el desarrollo sostenible de los países latinoamericanos; representan el 97% de la población empresarial, generan el 70% de los empleos formales y, algunas estimaciones indican que, representan entre el 30% y 60% del PIB. Igualmente está identificado que muchas de las MIPYME requieren de asistencia técnica para lograr su desarrollo y lograr ampliar su potencial de contribución al desarrollo de América Latina.
Una de las formas en que se ha trabajado, ya por muchos años, en el apoyo de estas empresas es por medio de su vinculación a las cadenas de valor de las grandes empresas, como una estrategia para generar acceso a los mercados. Acciones o programas que han sido conceptualizadas bajo diferentes nombres: Responsabilidad Social Empresarial, Negocios Inclusivos, Negocios con la Base de la Pirámide, entre otros. Cada concepto con algunas particularidades que los hace diferentes entre ellos.
Durante el 2011 hay una nueva conceptualización de los autores Michael Porter y Mark Kramer en su paper "Creating Shared Values[1]", que ha generado interesantes discusiones en internet y en diferentes foros, tanto a favor como en contra del concepto; si bien ya era utilizado por compañías como Nestlé. Los autores indican que buscan "la forma de reinventar el capitalismo y emprender una ola de innovación y crecimiento" mediante lo que llaman "Valor Compartido", definido como "Políticas y prácticas operativas que incrementan la competitividad de las empresas, al mismo tiempo que mejoran las condiciones sociales y económicas de las comunidades en donde operan". Los mismos autores distinguen tres enfoques para crear este valor compartido: re conceptualizando productos y mercados; redefiniendo la productividad en la cadena de valor; o bien potenciando el desarrollo local a través de clústeres.
A mí entender, el objetivo final de este y los conceptos anteriores es lograr que las grandes empresas comprendan que su competitividad en el largo plazo no solo depende del logro de beneficios económicos (maximizar su rentabilidad), sino que su sobrevivencia está relacionada con el bienestar social y ambiental de la comunidad donde interactúa y que deben tomar acciones al respecto. Otra manera de decirlo es, que se busca contribuir al desarrollo sostenible de la región, empleando la fuerza de las empresas (el capitalismo) para generar beneficios económicos, sociales y ambientales.
De esta forma, la propuesta de Porter & Kramer es un nuevo reconocimiento teórico del trabajo que se ha venido realizando por muchas instituciones de vincular empresas pequeñas y grandes, como una forma para crear beneficios económicos, sociales y ambientales.
Creo que lo más importante del concepto es que está mucho más enfocado al sector empresarial que el resto de conceptos, los cuales han sido desarrollados por y para ONGs, fundaciones y el sector filantrópico. Como ejemplo, el concepto más difundido es la RSE, pero lo usual es que en las grandes empresas está en una dirección independiente (a veces marginal) y no dentro de su core businness. En cambio el Valor Compartido busca instalarse dentro de este core businness, lo que implicaría utilizar todo el accionar de la empresa para lograr los valores compartidos. Por otro lado, la influencia personal de los autores dentro del sector empresarial es indiscutible, lo que podría genera un interesante impacto en la visión del empresariado multinacional.
Al final del día, es discutible la novedad del concepto, pero no es importante si quiere utilizar este u otro; lo que es relevante es seguir impulsando proyectos en la región con las empresa multinacionales que han decidido optimizar y hacer más eficientes sus cadenas de distribución o suministro conformadas por MIPYMES y así contribuir al desarrollo sostenible de América Latina.
[1] Porter M.E and Kramer M.R, Harvard Business Review, January-February 2011
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