En el campo de los negocios inclusivos se hace referencia frecuentemente a fomentar el empresarismo y a la importancia de crear herramientas que permitan a los más pobres explotar su potencial emprendedor. Las microfinanzas, por ejemplo, al concentrarse casi en su totalidad en proyectos productivos y de generación de ingresos, casi que parten del supuesto que todas las personas tienen una idea de negocio y la voluntad de montarlo y llevarlo adelante.

Moses Lee se hace esta pregunta en un artículo que publicó hoy en NextBillion.net titulado "Son los pobres realmente emprendedores?" En vez de responder directamente la pregunta (para lo cual no existe evidencia o datos suificientes), Moses sugiere que con seguridad existen emprendedores pero que el mundo en desarrollo se caracteriza por no tener ambientes que fomenten su crecimiento y su exposición. "Lo mejor que podemos hacer desde los países desarrollados es invertir en la creación de ambientes que fomenten el empresarismo" dice Moses. 

Estoy completamente de acuerdo y mencioné un punto similar en un artículo que escribí hace algunos días sobre las nuevas prioridades y herramientas de desarrollo de la administración de Obama. La mejor inversión para fomentar el crecimiento de negocios inclusivos y de oportunidad económica en los segmentos más pobres es crear "ecosistemas de soporte" (así llamamos a lo que tratamos de fomentar desde el programa New Ventures en WRI) para que más personas y organizaciones tomen el riesgo de construir sus propias soluciones a las necesidades que enfrentan.

¿Qué opinan? ¿Están de acuerdo? Yo tengo algunas ideas sobre la forma que deben tomar estos "ecosistemas" y procuraré desarrollarlas aquí en NextBillion. Mientras tanto, me parecería interesante abrir una conversación para opiniones y experiencias sobre la pregunta de fondo: ¿Será cierto que todos somos emprendedores? Si sí, ¿qué se necesita para que alcancemos nuestro verdadero potencial? ¿Cómo podemos llevar estos principios a las poblaciones de menores ingresos?