Octubre 16, 2009 — 05:22 pm
Primera Conferencia Anual de ANDE
La semana anterior tuvo lugar en Glen Cove, Long Island, la primera Conferencia Anual del Aspen Network of Development Entrepreneurs (ANDE). ANDE fue lanzada oficialmente al inicio de este año, pero ya agrupa a 73 organizaciones que promueven el desarrollo de las pequeñas empresas en crecimiento a través de servicios de desarrollo empresarial o acceso a capital. Estas 73 organizaciones trabajan en 144 países, 30 de ellos en América Latina y el Caribe.
Ha sido alentador atestiguar el dinamismo en las organizaciones asistentes. Sin duda, mediante diversos enfoques geográficos y temáticos, así como a través de instrumentos financieros y no financieros, se está conformando una industria para soportar el desarrollo del sector privado del mundo en desarrollo, o un ecosistema en palabras de Michael Chu (pionero de las microfinanzas, profesor de Harvard Business School y fundador de IGNIA) uno de los ponentes en esta conferencia.
Los retos en la construcción de este ecosistema son enormes, pero justamente por ello la existencia de ANDE es muy relevante. Desde mi perspectiva y a manera de ejemplo, quiero citar dos retos. El primero es alinear los esfuerzos de los miembros hacia un mismo objetivo. Para ello, la definición de para quién trabajamos es fundamental. En este sentido, ANDE ha apostado por distinguir a las Pequeñas Empresas en Crecimiento (SGB por sus siglas en ingles) de las definiciones convencionales a partir de las micro, pequeñas y medianas empresas y todas sus combinaciones. Las SGB son capaces de generar los empleos de calidad que se requieren, pueden integrarse a los mercados y hacer un aporte sustancial al valor agregado y al producto interno bruto de nuestros países.
El alineamiento hacia un nuevo concepto no es una tarea fácil, ya en la conferencia era claro que no había un consenso de que esta definición satisface a todos, ya sea porque puede ser restrictivamente innecesaria, o bien, porque hasta ahora no hay parámetro claro de cuándo una empresa está dentro o fuera de ese grupo (¿será por el número de trabajadores, por sus activos, por sus ingresos?). El mayor reto es que los inversionistas y los donantes adopten y entiendan el concepto. Personalmente, comparto el principio detrás de este nuevo concepto. En FUNDES intentamos algo similar hace diez años. Entonces, hablábamos de la "empresa media" y la distinción tenía justo el mismo propósito. Nosotros queríamos que los gobiernos de la región no generalizaran sus políticas de desarrollo empresarial para un universo de empresas que generalmente incluye desde la microempresa de subsistencia hasta la mediana empresa que genera cientos de empleos.
Evidentemente las diferencias son sustantivas. FUNDES trató cuantificar el concepto y caracterizar a sus sujetos. Existe inclusive un reporte de cómo se ve este segmento para el caso de México. Logramos el convencimiento de algunos actores institucionales, pero la resistencia más fuerte era meramente conceptual. Quizá nos faltó un esfuerzo coordinado entre todas las organizaciones que trabajábamos con las pequeñas empresas, justo como el que ahora puede tener lugar a través de ANDE.
El segundo reto que puedo ver es cómo lograr un balance sobre la importancia de los diversos enfoques o componentes que se requieren para fortalecer a las SGB. Me refiero por ahora, a los diferentes instrumentos de acceso a capital y a los servicios de desarrollo empresarial (pero estoy consciente de que en esta ecuación faltan por lo menos el acceso a tecnología y la mejora del clima de negocios). Para cada intermediario o proveedor de servicios debe haber un claro entendimiento del rol que juega el otro. El balance tiene que garantizar que ningún enfoque quede necesariamente subordinado al otro. Para ello, será necesario construir evidencias del efecto que tienen para el desarrollo empresarial cada uno de los instrumentos (capital y servicios de desarrollo empresarial) y documentar por qué en algunos casos son interdependientes. Un discurso más convincente sobre este punto, también será fundamental para movilizar más recursos para este sector.
La agenda de ANDE para los próximos meses, ya muestra signos de ir hacia la atención de estos retos. Por lo pronto, también es justo decir que en pocos meses ha logrado articular el interés de 73 organizaciones por construir el ecosistema necesario para fortalecer a este segmento empresarial.
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