Enero 18, 2012 — 07:29 am
Notas sobre el Microcrédito y el Exceso de Endeudamiento
Nota: Este post fue escrito en colaboración con Verónica Silva.
A inicios de diciembre en el portal de Universia Knowledge@Wharton se publicó el artículo El último desafío del microcrédito: Reducir el exceso de endeudamiento de sus clientes más pobres. Es una interesante reflexión sobre los factores vinculados a la creciente amenaza que representa hoy el sobre-endeudamiento y no pago , fenómeno que como se menciona, "hoy presenta características de un fenómeno socioeconómico mundial". Esta situación hace pensar en ¿cómo un mecanismo concebido para contribuir en el alivio a la pobreza conduce a una situación de "ahogo en deudas" que redunda en situaciones críticas para quienes debía beneficiar?
De acuerdo con este artículo, son distintas las explicaciones que dan cuenta de esta amenaza; en lo que refiere al contexto económico y las características del sector se encuentra el gran número de instituciones de microcrédito, la inexistencia de regulación y de una agencia fuerte de crédito que facilitara la identificación de los clientes con varios préstamos contratados, así como el aumento del desempleo y la crisis financiera mundial En lo relacionado a los sujetos de crédito, se mencionan la falta de formación.
Revisemos tres de estos elementos que están estrechamente vinculados:
Crecimiento de la Competencia:
Hoy el espectro de instituciones que ofrecen servicios de microcrédito es altamente diverso, tanto en tamaño y alcance, como en intereses y motivaciones. No es desconocido que algunas organizaciones que se vuelcan a este segmento lo hacen principalmente siguiendo una oportunidad de mercado y buscando expandir su alcance y sus beneficios económicos. Quizá el fijarse únicamente en la oportunidad de mercado que representan los microcréditos desvirtúa la razón que motivó su desarrollo inicialmente: prestar servicios financieros sostenibles a comunidades que no tenían acceso, con la intención de mejorar su calidad de vida. En esta dirección se ha manifestado recientemente M. Yunus: "La comunidad necesita reafirmar la definición original de microcrédito, abandonar la comercialización y retornar al servicio a los pobres".
Sin embargo, no hay que olvidar que desde la perspectiva de los negocios inclusivos, iniciativas como el microcrédito deberían asegurar la sustentabilidad del negocio al tiempo de contribuir en ese "servicio a los pobres". Lo cual nos remite a pensar en el equilibrio entre fines y medios.
Inexistencia de Regulación:
Este es un punto fundamental que aún no tiene muchos avances, como ocurre también en el sistema financiero en general según se ha visto en las crisis recientes. La falta de normas claras y de directrices que orienten las condiciones en que es prestado el servicio de microcrédito abre la puerta para que las instituciones prestadoras pongan sus propias reglas, que incluyen, a veces, exorbitantes tasas de interés y una completa falta de preocupación por la capacidad de pago real de sus clientes. Todo esto mantiene la "sanción por pobreza" que suele enfrentar la base de la pirámide, revelando además una falta de conocimiento sobre esta.
Sin embargo, hay quienes abogan porque no exista regulación, como Ricardo Salinas en México, que ha indicado (en este artículo en The Wall Street Journal) que "sin altas tasas de interés no podría ofrecer préstamos a los pobres", y que "la regulación es un obstáculo". ¿Cómo regular un ámbito que intersecta el ánimo de lucro, la sustentabilidad de los proyectos y el beneficio de las comunidades?. El bien de la mayoría debería primar!.
Sujetos de crédito:
En lo que respecta a los sujetos de crédito, pareciera que no se ha prestado suficiente atención a la generación de capacidades que permitirían orientar efectivamente los recursos hacia actividades productivas económicamente sustentables. Es decir, se ha ofrecido crédito que el deudor no es capaz de gestionar, evidenciando falta de conocimiento y acompañamiento. En este sentido actores no tradicionales -como ONG y organizaciones de la sociedad civil- pueden jugar un rol importante y pueden gestionar conocimiento que incluso debería alcanzar a promover y fortalecer las capacidades de ahorro, por ejemplo de modo asociativo, como lo han mostrado experiencias en sectores vulnerables de la región -modelos de finanzas populares, pequeñas cooperativas o "tandas".
Mas allá de las acciones que pudieran sugerirse en materia de regulaciones sectoriales, adoptar un enfoque de negocios inclusivos en la oferta de microcréditos puede devolver el componente social a la misión original de esta propuesta, esto es, su búsqueda por aliviar la pobreza, agregando en su implementación un mayor conocimiento de los potenciales clientes y la articulación con actores no convencionales en el negocio. Por supuesto, este enfoque (bien implementado) supone una motivación empresarial de negocio, que se implementa mediante la incorporación de segmentos de menores ingresos en la cadena de valor -como emprendedores o clientes-, lo cual debería estar aparejado normalmente con desarrollo de capacidades y co creación, que propenden a una verdadera inclusión.
El debate y las posibles respuestas a estas preguntas dependen de perspectivas ideológicas sobre el papel del Estado y del mercado, sin embargo, vale preguntarse ¿este sector, desarrollado originalmente con un fin en mente, debe transformarse por las lógicas del mercado tradicional, o debe funcionar siguiendo lógicas más acordes con su objetivo misional?.
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