Febrero 3, 2009 — 10:40 am
La Oportunidad del 2009
Durante el primer mes del año las noticias han estado plagadas de predicciones amargas sobre la situación de la economía mundial y aún sin conocerse con certeza la magnitud que tendrá la actual crisis mundial. Sin embargo, veo esta crisis como una oportunidad para mejorar la estructura económica mundial y permitir la generación de modelos de negocio que sean incluyentes que generen oportunidades y que beneficien a todos.
Considero que la mayor parte del mundo está de acuerdo en que las fuerzas de mercado son el mejor mecanismo para lograr el crecimiento económico, pero deben regularse para que realmente generen oportunidades a todos y aliviar la desigualdad actual. Por lo tanto las soluciones que se planteen para mitigar la crisis deben ir más allá del mercado, de las grandes instituciones y empresas y de los países desarrollados; deben enfocarse en proyectos que creen empleo e ingresos para todos los hogares.
¿Cómo veo que se genera esta oportunidad en el 2009?
Creo que durante la primer parte del año continuará la tendencia de pérdidas de trabajos y de poco dinamismo económico debido a bajos niveles de confianza del consumidor, a la inseguridad laboral y a la disminución en los gastos discrecionales. El mayor impacto se verá también en la medida que muchas de las grandes empresas verán una drástica reducción en el tamaño de sus operaciones. A la vez el ambiente para pequeñas y medianas empresas y para modelos de negocios inclusivos que ofrezcan mejores relaciones con los clientes y la sociedad es muy promisorio. Es previsible que la reducción en el tamaño de las grandes empresas impulse el desarrollo de iniciativas locales ante el difícil mercado de consumo, facilitando un espacio de oportunidades para las MIPYMES y los negocios inclusivos utilizando, por ejemplo, modelos de negocios de franquicias o de autoempleo.
La fuente de estas oportunidades son dos: el sector financiero y los gobiernos.
Las instituciones del sector financiero están en la búsqueda compañías inteligentes con nuevos modelos de negocio, con productos innovadores que ofrezcan oportunidades de inversión. La suma que los gobiernos en desarrollo están destinando al rescate de la economía está generando que las instituciones financieras presten mayor atención a pequeñas empresas y a nuevos procesos de negocios. El ejemplo de Japón es muy claro. Este país intentó fallidamente impulsar la economía con tasas de interés de 0%, pero obtuvo mejores resultados cuando la Corporación de Finanzas para las Pequeñas y Medianas Empresas inició un proceso para garantizar créditos de largo plazo y bajos intereses para la expansión de MIPYMES, así como para proyectos de mercadeo y promoción de nuevos modelos de negocios.
Debido a esto considero posible que al final del año, contrario a la visión pesimista de muchos, se verá una fuerte inversión dirigida a las pequeñas empresas con los bancos buscando reconstruir su reputación y capital apoyando nuevos modelos de negocios.
Por otro lado, los gobiernos deberán enfocarse en proyectos que generen empleo, inversión de largo plazo en planes para estimular la economía y rectificar la actual exclusión social, construyendo redes regionales para superar las relaciones tradicionales de negocios. Las compañías o modelos de negocio inteligentes que se enfoquen en servicios locales, que busquen mitigar la exclusión y con planes de desarrollo, van a prosperar.
De esta forma los nuevos modelos de negocios y las PYMES pueden proporcionar un impulso para que las economías mejoren su desempeño y se genere liquidez que estimule el consumo y la actividad económica. Debemos aprovechar estas oportunidades para impulsar procesos incluyentes.
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