Asociación Civil Nuestras Huellas. Argentina.
Nota del Editor: El argentino Nicolás Meyer, Director de la Asociación Civil Nuestras Huellas* comparte con la comunidad NextBillion las palabras que pronunció en Ginebra cuando recibió el Premio Robin Cosgrove -Versión Iberoamerica- de "Ética en las finanzas".
Me siento realmente feliz de haber recibido una distinción tan especial como es el Premio Robin Cosgrove "Ética en las finanzas". Yo no vengo del mundo académico, ni me dedico a la escritura y sistematización. Sí soy parte de un grupo de jóvenes que hace ya algunos años hemos decidido trabajar junto a las personas y comunidades que menos posibilidades tienen de participar de un sistema financiero que facilite las vinculaciones económicas.
Estamos convencidos que los Bancos Comunales son una herramienta poderosa de Finanzas Solidarias, porque proponen un sistema integral para que mujeres y hombres de barrios empobrecidos puedan decidir cómo administrar los excedentes de la economía del hogar. Excedentes que principalmente provienen del trabajo y no así de la especulación financiera, por lo tanto, los Bancos Comunales tienen una conexión directa con el trabajo que se genera en el seno de una familia.
En muchas ocasiones escuchamos decir que las comunidades empobrecidas dependen exclusivamente del financiamiento del Estado, de organismos internacionales, organizaciones sociales y hasta de las iglesias. Esto es cierto, pero es sólo una cara de la realidad compleja y diversa, nosotros creemos que las personas de menores recursos también tienen la posibilidad de autofinanciarse mediante sus ahorros. Y que en general la dificultad mayor es contar con un sistema sólido para generar y administrar esos ahorros. Como no queremos reproducir un sistema financiero excluyente y deshumanizante, el desafío con el que nos encontramos es que este sistema sea ético y solidario: dos valores que pueden parecer generales y abstractos pero que en los Bancos Comunales son decisivos a la hora de definir los criterios y modalidades.
Si creemos que las comunidades empobrecidas tienen la posibilidad de autofinanciarse mediante el ahorro, tenemos que dar un paso más y creer que son capaces de administrar autónomamente sus propios recursos. Es por eso que las finanzas deben salir de su posición de complejidad inabarcable para traducirse al lenguaje, códigos y contexto de esas personas, protagonistas de sus propias decisiones.
De este modo, tres valores son los que encontramos centrales en la ardua tarea de la autonomía:
En primer lugar, la transparencia, ya que es la única manera de generar confianza y que las personas apuesten a la construcción colectiva.
En segundo lugar, la participación democrática, porque sabemos que en los espacios donde sentimos que nuestra voz es escuchada y tenida en cuenta logramos construir el bien común, lo colectivo sobre lo individual.
En tercer lugar, el monitoreo grupal, es decir la necesidad de que cada integrante del Banco Comunal, sea responsable de velar constantemente por los valores y prácticas que han sido acordadas, sabiendo que la tendencia natural es volver a lo viejo, a lo conocido.
¿Cuál es el lugar de organizaciones como Nuestras Huellas en este proceso? Creemos que debemos tener dos cosas muy claras. La primera es que facilitamos los procesos, es decir que no podemos llegar con fórmulas o recetas para pedirle a las personas que las tomen y apliquen, sin tener en cuenta su historia, su cultura, sus tiempos y procesos. Por lo tanto, debemos ser facilitadores en un camino que se recorre en conjunto, donde todos vamos aprendiendo y nadie permanece inmutable.
La segunda es la responsabilidad de crear mecanismos y herramientas innovadoras. No se trata de adaptar viejas recetas para el mundo de los pobres, como tantas veces hemos escuchado. Se trata de ser audaces, de aunar todos los esfuerzos y expertices para dar un paso más en la innovación.
Para concluir, quiero hacerme eco de la voz de tantas y tantos que en lo cotidiano buscan que la economía y las finanzas estén al servicio de la reproducción de la vida y no de la reproducción del capital. Debemos todos acabar con la mentira de que la búsqueda sin límites de hacer crecer el capital nos va a llevar a una vida más feliz. Tenemos el reto buscar que el capital, fruto del trabajo, sea una herramienta para que la vida en todos sus aspectos, en todas sus dimensiones y expresiones pueda crecer y multiplicarse. Este es el único camino para que nuestros hijos puedan recibir un planeta donde en los años que les toque vivir puedan llegar a ser hombres y mujeres verdaderamente felices.
Así como hemos pronunciado fuertemente en el reciente Foro Internacional de Economía Social y Solidaria, que tuvo lugar en la ciudad de Montreal, Canadá, el en el pasado mes de octubre, que OTRA ECONOMÍA ES POSIBLE, hoy queremos reafirmar desde aquí que OTRAS FINANZAS SON POSIBLES y que estamos dispuestos a invertir todas nuestras energías para que sean una realidad.
Por aquí se puede leer el ensayo completo, ganador del premio.
Finanzas Solidarias y democratización del dinero - N. Meyer
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*Es una organización que promueve el desarrollo integral de las personas en sus comunidades mediante programas de finanzas solidarias, fomentando acciones participativas, autogestivas y éticamente responsables en un marco de Economía Social y Solidaria.