Septiembre 8, 2010 — 09:41 am
Franck Ribaud y Muhammad Yunus.
Hace algunas semanas fui parte de los 50 representantes del sector ciudadano* en el Seminario Anual de Danone llamado Laboratorio para la Innovación Social (LIS), que se llevo a cabo en Saint-Denis, un suburbio de Paris. El encuentro se enfocó en difundir lecciones aprendidas para aumentar la escala de las iniciativas de negocios sociales.
Después de asistir a la escuela de negocios (durante la cual, como coincidencia, trabajé como pasante para Danone), decidí unirme al sector ciudadano para enfocarme al cambio social. Hace poco tiempo me hubiera sido difícil imaginar entablar una conversación de naturaleza social con una corporación. de tal envergadura Sin embargo, muchos factores han contribuido a que en la actualidad haya mayor convergencia entre el sector empresarial y el sector ciudadano. Por ejemplo, el número de estudiantes de negocios que desean trabajar para organizaciones del sector ciudadano crece cada año; la competencia aumenta, los mercados se saturan y se hace más evidente la escasez de recursos humanos y financieros. El Laboratorio para la Innovación Social fue un ejemplo más de esta tendencia, la cual representa una oportunidad sin precedentes para hacer una diferencia en las vidas de muchos a escala global.
El LIS reunió a mas de 150 ejecutivos de Danone de diferentes partes del mundo para diseminar enseñanzas de los proyectos de negocios sociales apoyados por diversos departamentos de la compañía; el seminario también buscaba inspirar la creación de nuevos proyectos y facilitar la lluvia de ideas sobre temas transversales como movilización de personas, medición de impacto social, co-creación y aceleración de la innovación social.
A la fecha países como Ucrania, México, Francia, e Indonesia han empezado a desarrollar modelos innovadores de manejo de desperdicios para beneficiar a miles de recolectores de basura; otros buscan fortalecer la distribución en proximidad y al mismo tiempo crear empleo y mejorar la nutrición, así como aumentar la compra de leche a pequeños productores, entre otros.
La decisión de establecer negocios sociales hace que surja un número importante de preguntas para la administración de la empresa. "¿Danone se convertirá en una ONG?" preguntaban varios analistas financieros a Franck Riboud, Presidente y CEO de Grupo Danone, en una reunión reciente que tuvo lugar después del anuncio que de un joint-venture con Grameen Bank, en Mayo de 2006, con el fin de hacer frente a las necesidades de nutrición de menores en Bangladesh mediante la distribución de yogurt fortificado a bajo costo. Riboud no cuestiona que la compañía necesita generar valor para sus accionistas,pero afirma con igual firmeza que ninguna compañía puede aspirar a cumplir fines económicos mientras haya un abandono social. El mejor interés de una compañía es proteger el "ecosistema", es decir los empleados, los clientes, los proveedores, y distribuidores que facilitan su operación, particularmente en tiempos de crisis.
Mi trabajo en Ashoka está enfocado principalmente a apoyar la creación de modelos socio-empresariales donde se puedan aprovechar las enseñanzas y las ventajas tanto de las empresas como del sector ciudadano. En México, por ejemplo, las complementariedades y fortalezas, así como las "tensiones constructivas" que ocurrieron entre Danone y su contraparte del sector ciudadano, Cauce Ciudadano liderado por el emprendedor social de Ashoka Carlos Cruz, han sido críticas en el diseño e implementación del programa Semilla, un canal de distribución puerta a puerta que emplea a mujeres del sector informal y ha incrementado el consumo de yogurt en hogares de menores recursos.
En mi experiencia a la fecha, pocas compañías han puesto en práctica lo que predica como lo hace Danone. La empresa ha logrado reunir tres fondos para apoyar proyectos emergentes (Ecosystem, Nature y Danone Communities de 100 millones de Euros, 50 millones de Euros, y 1 millón de Euros, respectivamente), indexar bonos otorgados a un tercio de los gerentes al impacto social que han alcanzado y dar reconocimiento directo en todas los niveles gerenciales desde arriba hasta los "intrapreneurs" que están detrás de estos nuevos modelos socio-empresariales. Danone incorpora los incentivos más críticos para movilizar a su personal y fomentar la innovación social.
Sin duda, la generación de negocios de gran escala con impacto social sigue siendo un reto y una visión ambiciosa de largo plazo. En este proceso, la humildad y la aperturaa nuevas ideas que caracteriza al sector ciudadano son ingredientes del éxito. Como dice Muriel Penicaud, Ejecutivo VP de Recursos Humanos, "la masa crítica de trabajadores de Danone todavía no se alcanza", pero la empresa se ha propuesto aumentar el número de empleados activamente involucrados en proyectos socio-empresariales de 150 a 1,000 en un año. Solo espero que muchas compañías se sumen en el futuro y desarrollen ambiciones de tal naturaleza.
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