A continuación publicamos la segunda parte de la serie escrita por Carlos Felipe Suárez y Laura Ruiz alrededor del tema de co-creación de Negocios Inclusivos. Pueden leer la primera parte de la serie y una reseña detallada de la hoja de vida de los dos haciendo clic aquí.
Carlos Felipe y Laura trabajan para la firma de consultoría PlanES Consultores en Bogotá, Colombia.
Por Carlos Felipe Suárez y Laura Ruiz
Como mencionamos en un artículo anterior, queremos poner a disposición de los lectores de NextBillion en Español nuestra precepción de algunos retos inherentes a los procesos de co-creación. Después de sentar a los grupos de interés o stakeholders en la mesa de discusión comienza un proceso largo y lleno de retos; el primordial es lograr que miren hacia un mismo objetivo y que comprendan que el proceso de diseñar un negocio inclusivo no es uno en el que las "partes" van a lograr el 100% de sus intereses.
En el caso de que además se tenían actores de naturaleza "opuesta" (actores sociales y actores privados) habrá que hacerlos entender que el resultado final no va a ser de consensos, sino de acuerdos, a diferencia de lo que sucede en el diseño de un proyecto social, o de un negocio comercial tradicional.
Empezaremos pues, con las lecciones aprendidas:
1. La importancia de definir el rumbo: el establecimiento de un claro objetivo común con el que todos estén de acuerdo es el primer paso para lograr el éxito del proceso. Este objetivo debe ser el que guíe las discusiones del grupo de stakeholders y el que oriente las actividades del proyecto, en lugar de los intereses particulares de los actores.
El reto de lograr una definición unívoca no resulta ser tarea fácil cuando el proceso de co-creación ser realiza entre actores de naturalezas y con "backgrounds" tan diversos, acostumbrados a valorar proyectos desde una sola óptica, o bien desde el impacto social, o bien desde la generación de rentabilidad. No podemos desconocer que sus realidades los han habilitado un entendimiento que transita hacía caminos divergentes.
2. Líder del grupo: Es indispensable contar con un grupo de personas que se encargue de facilitar y moderar las conversaciones que se den durante la co-creación. En la medida de lo posible, este no debe estar compuesto por beneficiarios o interesados directos del modelo de negocios sino que debería conformarse por un grupo de personas imparciales, que puedan mediar por el equilibrio del modelo y con experiencia en creación de modelos de negocios co-creados.
En este punto consideramos responsable advertir que en algunas ocasiones el encargado de guiar el diseño de un modelo de negocio híbrido más que ser un satisfactor de los intereses individuales de los involucrados intentando a toda costa lograr modelos gana-gana, debe tomar la posición de juez en procura de encontrar un diseño balanceado, un esquema de intersección, en el cual se identifican los intereses comunes y son estos precisamente los que se pretenden satisfacer. En ese proceso no resulta extraño que las partes deban ceder parte de sus preconceptos para posibilitar la comunión.
3. Definición de la metodología: el siguiente paso es, por supuesto, determinar un conjunto de reglas claras para la toma de decisiones, definir protocolos de monitoreo del trabajo conjunto y del nivel de integración de los actores involucrados, así como un buen esquema de solución de conflictos. Esto se debe a que, integrar múltiples stakeholders en un proceso de co-creación implica, como ya se advirtió, una gran cantidad de visiones e intereses que, en algunas ocasiones, van a contradecirse. Por esta razón, se debe tener claro desde el principio cuál va a ser la forma de resolver dichos "conflictos" y tener métodos para indagar el grado de integración del grupo, ya que, uno desintegrado, generará un modelo discordante. Dicha metodología debe fomentar, principalmente, el dialogo, la transparencia, el compartir información y el estudio de riesgos-beneficios. Se debe generar además, la suficiente confianza en el grupo para fomentar que se comparta información específica de los actores (financiera, de procedimientos, de prácticas propias), ya que esta, va a determinar el éxito en la implementación del proyecto.
Estos tres retos se convierten en pasos previos indispensables en todo proceso de co-creación; y lo son aun más en la co-creación de modelos inclusivos con múltiples actores. En el próximo artículo compartiremos tres retos adicionales que están relacionados directamente con la ejecución de discusiones.