Abril 2, 2009 — 03:23 pm
En las últimas semanas NextBillion ha estado en contacto con el economista Jaime Pozuelo-Monfort, autor de The Monfort Plan, quien está publicando un interesante blog en el diario El País de España, sobre sus viajes alrededor del mundo estudiando estrategias de luchas contra la pobreza. Estaremos republicando algunos de sus artículos y en las próximas semanas, en particular aquellos relacionados con negocios inclusivos e iniciativas de sector privado para la lucha contra la pobreza.
Puede leer el blog completo de Jaime a través del siguiente link.
Por Jaime Pozuelo-Monfort
Recientemente pasé una semana en Bangladesh, el país del microcrédito. Tuve la oportunidad de reunirme con la dirección de los bancos BRAC y Grameen. BRAC es la mayor ONG del mundo además del tercer banco microfinanciero de Bangladesh. Grameen es el mayor banco microfinanciero del mundo. He tenido la oportunidad de ver de cerca los retos a los que se enfrentan los microemprendedores. Es tiempo de proponer nuevos instrumentos financieros que permitan al que menos tiene acceder a una variedad de servicios financieros básicos que incluyal el microseguro y el seguro de microdepósitos.
BRAC fue fundada por F.H. Abed en 1972. Actualmente es la mayor ONG del mundo. Cuenta con un presupuesto de 480 millones de dólares y proporciona servicios básicos de educación y sanidad a 110 millones de Bangladeshis, o aproximadamente un 80% de la población en el país del microcrédito. Grameen fue fundado en 1976 por Muhammad Yunus y Nurjahan Begum. Grameen y Muhammad Yunus recibieron el Premio Nobel de la Paz en 2006 por su lucha contra la pobreza extrema a través del microcrédito. Bangladesh ha sido de este modo un laboratorio de ideas de desarrollo durante los últimos 30 años. La realidad del país sería muy diferente sin emprendedores como F.H. Abed y Muhammad Yunus que proporcionan una gestion eficiente y transparente de sus instituciones en un país superpoblado donde la mayoría de la tierra se dedica al cultivo de arroz y en el que el Gobierno es incapaz de abandonar el dudoso privilegio de ser el más corrupto de Asia.
La cartera de microcréditos de las tres mayores instituciones microfinancieras de Bangladesh (Grameen, ASA y BRAC) asciende a más de siete millones de microcréditos por entidad para un total de 21 millones de microcréditos. En el caso de Grameen un 96% de los siete millones y medio de microprestamistas son mujeres. El tamaño medio del microcrédito en el caso de Grameen es de 300 dólares, con el que se suele comprar ganado o semillas y fertilizante para pequeños cultivos de autoabastecimiento.
El microcrédito ha permitido a muchas mujeres de zonas rurales en Bangladesh conseguir convertirse en microemprendedoras y generar una renta adicional en sus unidades familiares. La mujer ha dejado de tener un papel secundario y en muchos casos la independencia que le confiere acceder a un microcrédito le otorga auto estima y el convencimiento de que puede salir adelante sin la custodia o la supervisión del cónyuge. En sociedades conservadoras y fundamentalmente religiosas el microcrédito permite superar barreras culturales arraigadas que otorgan a la mujer un papel secundario.
Sin embargo el microcrédito es únicamente el comienzo. A día de hoy tan sólo el 10% del millardo de pobres extremos que habita el planeta tiene acceso a este instrumento financiero. En países donde la penetración es importante como Bangladesh o Bolivia se carece de herramientas financieras alternativas como cuentas de microahorro o microseguros, que permitirían a las unidades familiares ahorrar y asegurar su precioso ganado contra robo o enfermedad.
Los economistas hablan de fallos de mercado. La labor del que escribe estas líneas es construir soluciones que hagan la vida del pobre extremo más llevadera. Es sin duda imprescindible democratizar de una vez por todas el acceso al microcrédito, al microahorro y al microseguro.
El concepto de seguro de microdepósito es similar al del Fondo de Garantía de Depósitos que opera en España y en multitud de países desarrollados y en vías de desarrollo. A día de hoy muchas Instituciones Microfinancieras que únicamente pueden conceder microcrédito son incapaces de ofrecer cuentas de ahorro debido a la regulación microfinanciera local. La razón de ser de esta incapacidad es evitar un escenario en el que la Institución Microfinanciera quiebra y no puede devolver los ahorros a los microahorristas. Un seguro de garantía de microdepósito ayudaría a resolver este dilema. La Institución Microfinanciera se vería sujeta a una regulación microfinanciera internacional determinada por un nuevo Banco para los Pobres que haría las veces de Banco Mundial. El Banco para los Pobres prestaría a las Instituciones Microfinancieras y les proporcionaría un Seguro de Microdepósito para que en caso de quiebra el pobre extremo pudiese recuperar sus microahorros.
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