En agosto del 2010, el Laboratorio de Negocios Inclusivos (NI) de la Universidad Alberto Hurtado, organizó una reunión de reflexión en torno al problema de financiamiento en el desarrollo de NI en Chile. La pregunta que nos convocó en dicha reunión, y que intentamos revisar en el siguiente artículo, surge desde la necesidad de abordar inquietudes tales como, las oportunidades del mercado financiero para los NI, el rol de los subsidios en el desarrollo de las iniciativas de NI, la gestión de instrumentos públicos disponibles y los desafíos para las empresas en materia de financiamiento de este tipo negocios. Estas interrogantes surgen como relevantes para el desarrollo del tema en Chile, ya que los NI, además de rentabilidad, buscan objetivos sociales para la población de menores ingresos o Base de la Pirámide (BdP), demandan un alto grado de innovación ya que se requiere la participación de múltiples actores sociales -además del desarrollo de nuevos productos, procesos y formas de gestión-, y, por las razones anotadas anteriormente, son iniciativas cuyos plazos de maduración resultan de medianos a largos y se asociarían a un mayor riesgo.
A continuación, pretendemos aportar a la discusión sobre el tema, intentando mostrar que las fuentes de financiamiento, podrían llegar a ser una barrera para el desarrollo de los NI, si es que no sé es innovador: para articularse con otros actores, usar creativamente los instrumentos públicos disponibles y/o en pensar estrategias distintas a las ya existentes. Hay experiencias o casos de NI en las que se ha trabajado con alternativas innovadoras para financiar a consumidores de la BdP o a microempresarios que se vinculan como emprendedores a cadenas de valor de empresas.
INNOVACIÓN POSIBLE
Más allá de la oferta de microcrédito, en buena medida dirigido a iniciativas de emprendimiento a pequeña escala, la experiencia indica que las empresas y otras organizaciones gestoras de NI han podido desarrollar metodologías o acceder a financiamiento que viabilizara estas iniciativas cuando el mercado financiero no ofrece soluciones adecuadas.
Por ejemplo, se ha probado que la BdP es capaz de ahorrar cuando el objetivo es muy importante para su calidad de vida, como es el caso de la organización de clubes de ahorro -pequeñas cooperativas o "tandas" en México - para la compra de cemento y materiales de construcción que le permitirán mejorar sus precarias viviendas. Sobre esa base de ahorro es posible también gestionar crédito complementario. En el caso de servicios básicos -como luz o gas-, el uso de tarjetas de prepago -al igual que el tan conocido sistema de los teléfonos móviles - permite acceder a poblaciones de escasos recursos a la prestación de esos servicios, adecuados a la capacidad de pago de la BdP, y de paso mantener un control por parte de esta que hace más eficiente el uso de los servicios prestados. Ese ha sido un caso en Argentina. Asociado a estos servicios, de electricidad en particular para un caso en Colombia, se han ofrecido bienes relacionados cuyo pago a crédito se incluye en la cuenta respectiva (1). También el arriendo de equipos o compra colectiva de equipos ha sido la manera en que comunidades de la BdP han podido acceder a bienes o servicios que de otro modo les serían muy esquivos.
Por otra parte, algunas empresas han ayudado a la BdP otorgándole importantes rebajas de precios o apoyándola en la gestión de ayudas públicas para asegurar su formalización en el consumo. Es el caso de empresas de servicios básicos por ejemplo, en particular sanitarias. Otro tipo de empresas ha contribuido para que la BdP consiga crédito, como única forma de vender sus productos, y es el caso de empresas que proveen insumos o bienes de capital a pequeños agricultores. Hay experiencias en ese campo en México y Centroamérica. Muchas de las dificultades para conceder crédito a la BdP es la falta de conocimiento existente sobre este, pero algunas empresas han creado mecanismos que le permiten tener más seguridad sobre sus relaciones con la BdP, mediante alianzas con organizaciones -ONG o empresas- que tienen ese conocimiento.
En cuanto a los instrumentos públicos, es necesario reconocer que no existe en Chile una oferta directa hacia los negocios inclusivos, sin embargo algunos instrumentos de fomento se encaminan a fortalecer algunos ámbitos de la cadena de valor de modo de hacer posible el desarrollo de NI. Esto ocurre especialmente cuando la BdP se articula mediante emprendimientos a este tipo de iniciativas. Por ejemplo, los conocidos PDP de CORFO han permitido fortalecer agentes intermediarios que a su vez se articulan con proveedores de la BdP. Las "alianzas productivas" de INDAP son quizás el instrumento más claro para inducir la articulación de grandes o medianas empresas agrícolas con proveedores provenientes de la pequeña agricultura, facilitando la asistencia técnica de las primeras a estos últimos. Existe experiencia importante en regiones del sur en esta materia. Diversos instrumentos de FOSIS y SERCOTEC proveen estímulos similares a pequeños productores para desarrollar sus capacidades en aras de articularse a empresas mayores. Por otra parte, organismos internacionales como el BID o la IAF han contribuido en iniciativas de NI en Chile, y el BID en particular ha generado líneas de acción en este campo. La creatividad de parte de quienes impulsan los NI permite trabajar con esos instrumentos para hacer viable aspectos del desarrollo de la cadena en que se inserta la BdP bajo un modelo de NI.
En síntesis, una buena dosis de creatividad ha logrado superar las barreras de las formas tradicionales de financiamiento y estas posibilidades se amplían con el surgimiento de nuevos instrumentos, como los fondos sociales de inversión. Sin embargo, esa innovación tiene algunos requisitos, como el mayor conocimiento de la BdP, el aprovechamiento de nuevas tecnologías o el apoyo a la organización de estas comunidades; necesidades que en general apelan a una mirada de largo plazo en las empresas y por supuesto a una actitud favorable a la innovación.
¿SUBSIDIOS PARA EL DESARROLLO DE LOS NI?
Como ya mencionamos, los NI requieren de innovación, de articulación de diversos actores, de visión de largo plazo, tanto para alcanzar la rentabilidad económica como para permitir a la población de menores ingresos alcanzar un mayor bienestar sustentable en el tiempo. Todas estas particularidades, requieren desarrollar procesos de aprendizaje, conocimiento, coordinación e identificación de oportunidades, que permitan en el mediano y largo plazo, replicar y escalar iniciativas o proyectos pilotos.
Además, el proceso de inclusión de la BdP, significa, entre otras cosas, movilizar activos sociales, desplegar y potenciar capacidades, fortalecer habilidades y aprovechar al máximo sus recursos para vincularse con nuevas y mejores estructuras de oportunidades -entregadas por el mercado, el Estado y la Sociedad Civil.
Desde nuestra perspectiva, los subsidios, ya sean públicos o privados y con un carácter transitorio, tienen un papel relevante en el desarrollo de proyectos pilotos como una instancia para "generar formas de gestión integral en la empresa, facilitar el conocimiento del segmento BdP por parte del sector privado (hábitos, gustos, comportamiento e incluso desarrollo cultural y capacitación -salud, higiene, nutrición, etc.), la generación de alianzas virtuosas necesarias para el trabajo con la BdP y generar aprendizajes sobre cuáles pueden ser mecanismos viables para escalar y modelar el NI" (2) . La inclusión en el contexto de los NI, requiere necesariamente de abordar externalidades sociales que no son solamente responsabilidad de una empresa o alguna organización gestora de estas iniciativas. Por esta razón existen buenos argumentos para la colaboración público-privada para desarrollar este tipo de iniciativas con beneficios de largo alcance.