Nota: Este post fue escrito con base en los aprendizajes construidos por los miembros del CIDG -Community Impact Development Group-, por socios referentes, y por los equipos de Siemens Stiftung y Ashoka.
"En una empresa social, el impacto en las comunidades es lo prioritario ", fue una de las ideas fundamentales que surgió de la primera reunión de CIDG -Community Impact Development Group*- organizada por Ashoka y la Fundación Siemens en octubre de 2010, y una de las reivindicaciones esenciales que los miembros de este grupo quisieron expresar en el campo emergente de la inversión de impacto. Pero, ¿qué entendemos por impacto en las comunidades? ¿Por qué es tan importante para el cambio sistémico? ¿Cuáles son las estrategias que mejor lo logran? ¿Qué tipo de capital se necesita para escalar este modelo de empresas sociales? Estas fueron algunas de las preguntas que los miembros del CIDG trataron de responder en Munich en Septiembre pasado.
Después de un rico debate en el cual los participantes compartieron sus diferentes perspectivas trabajando con comunidades de bajos ingresos, el grupo llegó a una definición consensuada sobre qué es una empresa social con foco en la comunidad: "El impacto comunitario deseado permite a las propias comunidades identificar sus necesidades y esperanzas, desarrollar soluciones auto sustentables, y movilizar los recursos necesarios. Empodera a la comunidad para que se apropie de la solución, aumenta capacidades y asegura dignidad. Esta apropiación garantiza un impacto sustentable, de largo plazo, y puede ser activada e institucionalizada de diferentes maneras, dependiendo de la naturaleza y la visión del negocio social"
Es claro entonces, que la empresa social es una herramienta que no solamente habilita el acceso de las comunidades a productos y servicios críticos y deseados, sino que estimula su protagonismo y las habilidades necesarias para que, en el mediano plazo, la comunidad se fortalezca y sea capaz de mejorar su situación por sus propios medios. De manera muy concreta, ¿cómo se genera este protagonismo?
Los miembros del CIDG implementan una amplia variedad de estrategias para estimularlo, que van desde distribuir los dividendos y activos generados por la empresa social en las comunidades, o abrir oportunidades gerenciales o de emprendimiento para miembros de las comunidades, o transferir tecnologías y conocimiento, o incluir a las comunidades como co-creadoras de la solución, entre otros ejemplos. Una combinación de todas o algunas de estas estrategias garantiza la transferencia de recursos y poder a las comunidades, genera nuevas habilidades, dignidad y protagonismo, y promueve resultados positivos en el largo plazo.
El papel que juega la comunidad tiene importantes implicancias para el modelo de negocio que un emprendedor social elige. Una pregunta que un emprendedor debe resolver es: ¿cómo crear un modelo de negocio que maximice los beneficios sociales para la comunidad de la manera que sea económicamente más viable?. Una estructura típica combina dos tipos de organizaciones - una encabezada por el emprendedor social y una (o más), operada por la o las comunidades. La forma más común de escalar este modelo es creando una organización "paraguas" que trabaja con varias organizaciones comunitarias diseminadas en diferentes lugares siguiendo el modelo de Hub and Spoke.
En un modelo Hub and Spoke, la organización del emprendedor social se asocia -brinda activos, capacitación, tecnología y financiamiento- a las organizaciones ubicadas en las comunidades. En este modelo, el emprendedor social debe tener en cuenta fundamentalmente dos aspectos: la financiación y el crecimiento. En cuanto al financiamiento, es necesario tener bien en claro para cuál de las organizaciones está buscando fondos. Es para la organización paraguas? Es para la o las organizaciones comunitarias? En cada uno de los casos, los inversores, el tipo de capital necesario -y hasta las dimensiones del modelo a resaltar- son diferentes.
En relación a la escala de las empresas sociales de impacto comunitario, el reto es cómo diseñar estratégicamente la transición de trabajar en una o dos comunidades a ampliar el impacto a otras geografías. Esto por lo general incluye adaptar el modelo al contexto local sin comprometer su esencia, y encontrar los socios locales adecuados para compartir con ellos los esfuerzos de recaudación de fondos y los riesgos de implementación. Con el tiempo, esto podría convertirse en una fuente de ingresos para la organización "paraguas" a través de la creación de franquicias o de acuerdos de transferencia de conocimiento.
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*El "Community Impact Development Group (CIDG)" es una colaboración entre Siemens Stiftung y Ashoka. Trabajando bajo el lema "La tecnología para las necesidades humanas", CIDG es una red que une a las personas que quieren beneficiar a sus comunidades. Los emprendedores sociales seleccionados utilizan las tecnologías para desarrollar productos y servicios para mejorar las condiciones de vida en sus países de origen. La red les ofrece la oportunidad de compartir sus experiencias y aplicar los conocimientos adquiridos para avanzar en el desarrollo de sus propias empresas.
El Objetivo del CIDG es apoyar a los emprendedores sociales líderes que trabajan en impactar en comunidades locales en el África subsahariana y América Latina con la ayuda de un producto o servicio tecnológico. El programa trabaja para lograr esta meta en tres niveles: i) Elaboración y perfeccionamiento de los planes de negocios de los participantes, estableciendo vías claras hacia la sostenibilidad financiera de sus empresas sociales; ii) Facilitación del intercambio de conocimientos entre los participantes y el desarrollo de metodologías para el impacto en las comunidades locales; y iii) Movilización de recursos externos para el crecimiento del impacto de las empresas sociales, introduciendo a los emprendedores sociales participantes a replicadores, inversores y socios potenciales.