Junio 9, 2011 — 07:51 am
El Rol de las Empresas Sociales en la Generación de Empleo
Nota del Editor: Esta nota fue publicada originalmente en el blog de Ashoka Changemakers y puede consultarse aquí. La publicamos a propósito del Desafío eBay Changemakers: Impulsando Oportunidades Económicas, que apoyamos. Recuerden que la fecha de inscripción finaliza el 15 de junio.
Las empresas sociales son actores claves en la generación de empleo digno. ¿Por qué? Como primer punto, recordemos qué es una empresa social. Más allá de las definiciones diversas y debates apasionados que se dan acerca de qué es y qué no es una empresa social, como ya he comentado muchas veces, lo que importa no es la definición, sino el denominador común, el punto esencial en el que todos acordamos: un negocio o empresa social utiliza mecanismos de mercado- ofrece un bien o servicio por el cual recibe un pago que cubre sus costos - para brindar mayores beneficios a sectores de la sociedad que hoy están excluidos.
¿De qué manera una empresa social logra generar mayores beneficios sociales?
En este sentido, podemos identificar dos tipos de empresas sociales. Por un lado, están aquellas quebajan las barreras de acceso a productos y servicios críticos para personas pobres o excluidas. Son empresas que instalan mecanismos de acceso a la salud, la educación, la vivienda digna, la energía, el agua potable y otros. Por el otro - y estas son las que tienen un papel más crítico en la generación de empleo - están las empresas sociales que, a lo largo de su proceso productivo o de distribución, generan oportunidades de empleo o de mejora de ingresos a personas en situación de vulnerabilidad.
¿En qué se diferencian las empresas sociales de las PyMEs u otras empresas más tradicionales a la hora de brindar empelo?
Difieren en algo esencial: el punto de partida no es el negocio en sí mismo. Su prioridad es brindar oportunidades y mejorar la calidad de vida de personas en situación de exclusión: pequeños productores, recicladores, mujeres abusadas, personas con discapacidad, jóvenes en riesgo, personas privadas de su libertad, y otros grupos que no tienen posibilidades reales de acceder al mercado de trabajo. Todo esto tiene consecuencias en el tipo de empleo que generan. Retomaré ese punto más adelante.
Por mencionar sólo algunos ejemplos de esta clase de empresas en América Latina, encontramos a Interrupción que mejora los ingresos de más de 11.000 pequeños productores en Argentina, Chile, Colombia y México; Granja Andar que genera un empleo permanente y digno a 70 personas con discapacidad mental; Lua Nova que incuba empresas para que 100 madres adolescentes se conviertan en dueñas de empresas; Ciudad Saludable que promovió la creación de 35 microempresas y más de 40 asociaciones de recicladores informales; RedActivos que mejora los ingresos y las destrezas de más de 350 personas con discapacidad mental mediante la comercialización de productos elaborados por ellos; o Soluciones Comunitarias que impulsa a mujeres amas de casa a iniciar su propio negocio de MicroConsignación sin más riesgo para ellas que su tiempo y su trabajo (sólo en el 2010, 100 mujeres mejoraron sus ingresos). Estos son algunos ejemplos de esta tendencia creciente en el mundo. ¡La gran cantidad de propuestas que se están presentando en el desafío "Impulsando oportunidades económicas" de la Fundación eBay y Ashoka Changemakers son una evidencia de ello!
Ahora bien, las empresas sociales no solamente contribuyen a reducir el desempleo, sino que generan nuevos tipos de empleo: esto es, por un lado, brindan oportunidades de mejora de ingresos a personas que no accederían a él por ningún otro mecanismo -para una PyME tradicional, emplear a personas con discapacidad mental, o que están en un proceso de recuperación tras haber sufrido violencia doméstica, resultaría muy costoso en términos de capacitación y acompañamiento adecuado-; por otro lado, crean trabajos que dignifican a personas en situación de exclusión: el foco no está tan centrado en el producto o servicio final, sino que el proceso productivo se convierte en una excusa para la inclusión. El aumento de la autoestima, una mayor autonomía de las personas y otras dimensiones sociales asociadas a obtener un empleo o iniciar una producción propia son indicadores de éxito en una empresa de este tipo. Desde una "eficiencia productiva" tradicional, emplear a estas personas es más caro porque su capacitación y acompañamiento son más intensos; sin embargo, ésto tiene un sentido real porque justamente la prioridad de la empresa es abrir nuevas posibilidades para estos grupos excluidos.
Por otra parte, las empresas sociales que generan empleo o promueven el autoempleo en sectores vulnerables tienen un papel importante asociado a la dimensión cultural. A veces, la mejora de ingresos de las personas no incluidas en el sistema - una mujer que empieza a independizarse de su grupo familiar o un joven con discapacidad que obtiene un ingreso mayor al de su padre, por poner algún ejemplo -, genera resistencias y tensiones. Es la empresa, entonces, la que debe gerenciar estas tensiones. Otra implicancia cultural está relacionada con el respeto a los hábitos y ritmos productivos de la comunidad involucrada. Por un lado, se debe alinear la producción a la demanda, pero por otro, apresurar el ritmo de producción de una comunidad a veces puede implicar no respetar su tradición y provocar un cambio negativo. La empresa debe lograr crear internamente una cultura que integre, de manera armoniosa, el negocio con el beneficio social que está buscando.
Es claro que las empresas sociales cumplen un papel crítico, no solamente en aumentar el empleo, sino en generar oportunidades dignas y adecuadas para comunidades excluidas. ¿Cuál es tu opinión sobre estas reflexiones? ¿Tienes otros ejemplos acerca de cómo las empresas sociales generan nuevas clases de empleo?
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