Nota del Editor: Este post fue publicado originalmente en NextBillion. La versión original en inglés puede encontrarse aquí. 

Si ha leído el último articulo de Harvard Business Review "A New Alliance for Global Change," escrito por el CEO de Ashoka Bill Drayton y la vicepresidenta Valeria Budinich, quizá se pregunte por las diferencias actuales entre  una Cadena Híbrida de Valor, la Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), la Base de la Piramide (BdP), y los Negocios Inclusivos (NI). El campo de los enfoques basados en el mercado para abordar los temas sociales y medioambientales todavía es demasiado incipiente para empezar a discutir sobre los términos, pero puede valer la pena aclarar algunas diferencias fundamentales.

La iniciativa de Ashoka Ciudadanía Económica para Todos nació en 2003 para promover las Cadenas Hibridas de Valor (CHV) como un nuevo marco que transforma fundamentalmente la forma en que colaboran el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil, en temas que no pueden abordar por sí mismos.  Las CHV emplean las herramientas de las organizaciones de la sociedad civil y las del sector privado con el objetivo  de obtener rentabilidad e impacto social para las corporaciones, las organizaciones de la sociedad civil  y los consumidores. Tengo el privilegio de ser uno de los 15+ miembros del equipo Ashoka FEC, diseminados  por Washington D.C., México, Colombia, Brasil, India, y Egipto,  que lideran este esfuerzo a través del compromiso incesante de los líderes empresariales y sociales, y el trabajo en los modelos de negocios híbridos.

El Panorama Hoy

Históricamente, ha existido poco compromiso o dialogo entre las corporaciones y las organizaciones de la sociedad civil (OSC).  Sin embargo, en los últimos 30 años las OSCs se han vuelto más emprendedoras, competitivas y eficaces en términos de productividad y escala. Esta evolución crea nuevos oportunidades para  que las OSCs y las empresas participen de forma conjunta en desarrollar nuevos mercados que aborden las necesidades sociales o medioambientales, por ejemplo los déficits de vivienda, el acceso a atención médica y tecnologías productivas para los pequeños agricultores. El auge actual de las viviendas de bajo costo para el sector informal en India es un buen ejemplo de esta tendencia empresarial de colaboración. Hasta hace poco este mercado de USD270 mil millones no existía porque faltaban los elementos y los actores importantes.

Ahora las OSCs, los promotores de bien raíces y las instituciones financieras están trabajando de la mano para permitir a los habitantes de los barrios  pobres adquirir mejores casas y construir  bienes para sus familias. Estas OSCs van desde organizaciones de base que están bien posicionadas para la educación del consumidor en los barrios pobres y facilitan las credenciales necesarias para una hipoteca, hasta socios que tienen capital en nuevas empresas sociales con el fin de mejorar la oferta de vivienda que se adapte a las necesidades de las familias y la comunidad.

Nuestros Objetivos Comunes

Las CHV, la  BdP y los NI comparten el objetivo de aprovechar del potencial de las empresas para aumentar la escala de las soluciones para los mercados de bajos ingresos (aunque las CHV no tienen como nicho especifico los mercados de bajos ingresos, se orienta en general a los mercados desatendidos). Los tres enfoques tienen como objetivo la rentabilidad económica, pues es la base para garantizar la sostenibilidad y la escala, y tratan de aprovechar las habilidades y conocimientos de las empresas para garantizar la eficacia y el impacto, en oposición a los proyectos empresariales que se encuentran alejados del negocio principal.

Mientras las iniciativas de RSE se concentran típicamente  en cumplir con las leyes o las normas y gestionar el riesgo en las relaciones con los grupos de interés, los enfoques mencionados se enfocan en desarrollar nuevos mercados o las cadenas de distribución inclusivas que se convierten en  ventajas competitivas clave de las empresas. Sin embargo, las iniciativas fuertes y genuinas de RSE pueden ser una buena base para comprometer a una empresa en pensar como su negocio principal puede generar impacto social.

A través de las CHV, Ashoka está avanzando  con su inciiativa de Ciudadanía Económica para Todos. El impacto social es una dimensión importante de la fase de diseño y necesita ser incorporado en los modelos de negocio. Los empresarios sociales y las organizaciones de la sociedad civil  actuando como socios juegan un papel clave para ofrecer innovaciones y puntos de vista que cambian el sistema para abordar las poblaciones no atendidas y para fijar los temas importantes  a lo largo de las cadenas de valor. A menudo también son quienes desafían argumentando que las empresas necesitan pensar más allá de los productos específicos para lograr una verdadera transformación social en las comunidades, incluyendo  piezas como la conciencia de los consumidores, la educación, o la participación de la comunidad en el modelo de negocio principal. Mediante el desarrollo de una comunidad de Changemakers, el objetivo de Ashoka es que dentro de cinco años, cualquier persona que trabaje en estrategia corporativa en cualquier lugar del mundo, y en todos los sectores, busque  oportunidades en las Cadenas Híbridas de Valor que pueden transformar significativamente el sistema de negocios existente.