Nota del editor: Finalizamos esta serie de cuatro artículos publicada en NextBillion Brasil; Llegamos a la discusión relacionada directamente con las empresas y cómo encajan en el concepto de "inclusión".  Esperamos que hayan disfrutado esta serie. ¡Feliz lectura!

 

Conociendo las empresas a partir de las bases conceptuales de la  "inclusión"

Por Júnia Faria e Cláudio Boechat

Partir del principio que las empresas y los mercados son "inclusivos" o "no inclusivos" considera los extremos sin tener en cuenta todos los matices entre estos dos polos. Y es precisamente en el centro del espectro, que  se encuentra la mayoría de los negocios en Brasil y en todo el mundo.

Buscando permitir un análisis más profundo de la situación actual de los negocios inclusivos, el CRMI ha estado trabajando en el desarrollo de una herramienta , el "Grado de inclusión". Su objetivo es hacer exactamente lo que su nombre indica, a través del análisis de algunos indicadores, clasificar las empresas de acuerdo a la intensidad con la que incluyen a los más pobres.

La idea detrás del diseño de este instrumento es que todas las empresas tienen un grado de "inclusión" (incluso si es demasiado baja) y que la mayoría de las empresas pueden aumentar este valor si intencionalmente activan los factores de "inclusión"  presentes en sus negocios.

La gran contribución del grado de "inclusión" será ubicar a las empresas en una escala, a partir de la cual las empresas pueden orientarse cuando tratan de ser más inclusivas. El instrumento permite el análisis de políticas y prácticas de "inclusión" en términos cuantitativos, lo que favorece un análisis de sus acciones y resultados. Las empresas necesitan saber dónde están, antes de decidir qué dirección seguir. También es imprescindible conocer sus fortalezas y debilidades y saber qué acciones promueven mejores resultados.

El "grado de inclusión" considera que la inclusión social, por parte de las empresas, se produce en cuatro frentes: empleo, generación de ingresos insertando a los más pobres en la cadena de valor,  provisión de productos y servicios adecuados, y propiedad (figura 1) .

Figura 1: Imágenes de "inclusión" de los negocios




De acuerdo con este modelo, una empresa de propiedad de personas adineradas, que emplea exclusivamente a personas adineradas, genera ingresos para la parte superior de la pirámide y ofrece productos y servicios diseñados exclusivamente para esta población, es una empresa con un grado de "inclusión" igual a cero, es decir, 100% excluyente. Siguiendo la misma lógica, una empresa de propiedad de las personas de bajos ingresos, que emplea exclusivamente a personas de bajos ingresos, genera ingresos exclusivamente  para esta población y ofrece productos y servicios  a la base de la pirámide, es un negocio con un grado de "inclusión" de 100, es decir, 100% inclusiva.

La medición del grado de "inclusión" se basará en una serie de factores. Para facilitar el uso del instrumento, se establecerá el mismo peso para los cuatro vectores de la inclusión, en cuanto todos los indicadores tienen el mismo peso. Estas reglas fueron establecidas por tratarse de una herramienta aún en la etapa de formulación, pero en la medida que un mayor conocimiento obtenido a través de la utilización y experimentación de la herramienta, y que datos de campo puedan corroborar las nociones teóricas, diferentes pesos serán asignados a los indicadores de acuerdo a su relevancia. Del mismo modo, es probable que con el tiempo, los indicadores sean revisados, aumentados, eliminados y substituídos.

El siguiente paso en la creación de la herramienta es la selección de indicadores mensurables. Estos factores deben ser elegidos para incluir un segundo conjunto de criterios. Pablo Itacarambi (2011), Director ejecutivo del Instituto Ethos, sugiere algunos de los siguientes criterios: equidad de género en la empresa ("la pobreza es femenina" y su erradicación depende, en gran parte, de generar ingresos y oportunidades para las mujeres); y la inclusión productiva de los jóvenes de hasta 19 años (56% de los brasileños en extrema pobreza).

Conclusión


¿Cuál es la realidad de la pobreza y la riqueza en el país que queremos construir?. Ciertamente, no queremos un país con personas pobres enmarcadas en los programas de transferencia de ingresos, sin acceso a un trabajo decente con el cual se puedan mantener.  Los programas de gobierno son muy importantes como punto de partida o intermedios, pero no pueden ser vistos como un punto de llegada. La tarea de eliminar la pobreza es de la sociedad - incluidas las empresas.

Los negocios inclusivos pueden crear valor para todos, presentándose de cierta manera como una bala de plata para el tema de la participación de las empresas en el desarrollo humano. Son negocios que tienen el potencial para consolidarse como una solución donde todos ganan.

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Junia Faria es investigadora en el Centro de Referencia de Mercados Inclusivos, formada en Comunicación Social y Maestría en Estudios Ambientales y Ciencias de la Sostenibilidad.

Claudio Boechat es profesor, coordinador técnico del Núcleo Petrobras de Sostenibilidad y  Coordinador del Centro de Referencia de Mercados Inclusivos.

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