Enero 7, 2011 — 10:57 am
Sobre la Industria Microfinanciera: Prohibida la Entrada a los Buitres (Parte 2)
Nota del Editor: Este articulo fue publicado originalmente en el Especial Microfinanzas y Ética del Banco Interamericano de Desarrollo. Sus autores son Diego Fonseca y Raimundo Díaz. La primera parte de este artículo puede leerse aquí.
El caso indio demuestra, una vez más, que la gestión responsable es fundamental para la sostenibilidad financiera a largo plazo. El empuje de las Instituciones Microfinancieras ( IMF ) que priman la rentabilidad también es ventajoso para el resto de organizaciones y sus clientes. Éstas tienen más furia por crecer y expanden más rápidamente la financiación a los pobres. "Además, es bueno que las microfinanzas entren en un proceso de autofinanciación, de manera que no vivan únicamente de subvenciones [un fenómeno aun vigente en India]", dice dice Antonio Argandoña, profesor de la escuela de negocios IESE, en Barcelona.
Por otro lado, como en cualquier sector, la entrada de competencia conlleva una disputa por captar clientes, para lo que se recurre a mayor y mejor oferta de productos, servicios y/o precios. Hoy no pocos creen que la crisis de India puede representar un antes y un después para el sector microfinanciero, en el que la mayoría de los inversores tienen un enfoque social, desde las agencias de cooperación a la plataforma de donaciones privadas Kiva. Incluso el gurú Muhammad Yunus ha entrado en el debate ético. "Vikram Akula [fundador de SKS Microfinance] es un joven brillante que se equivocó cuando decidió hacer usar las microfinanzas para hacer dinero", dijo el fundador del Grameen Bank. En América Latina también se han vivido conflictos éticos que han puesto en jaque al sector. A finales de los '90 fueron sonoras las revueltas en Bolivia de clientes sobre endeudados. Durante la crisis de 2001 y 2002, en Argentina, a sottovoce se comentaba que IMF enviaban actores disfrazados de policías a los hogares de algunos deudores para asustarlos y empujarlos a pagar. En la actualidad, el sector nicaragüense está en ebullición por el levantamiento de un grupo de tomadores de microcréditos conocidos como el Movimiento "No Pago", que se niega a honrar sus deudas. Hoy no pocos creen que la crisis de India puede representar un antes y un después para el sector microfinanciero, la mayoría de los inversores en microfinanzas tienen un enfoque social, desde las agencias de cooperación a la plataforma de donaciones privadas Kiva. Sergio Navajas, especialista senior del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), miembro del Grupo BID, sugiere que este tipo de crisis son una señal de alerta que resalta la importancia de terminar de integrar las microfinanzas a los sistemas financieros tradicionales y de seguir trabajando en su fortalecimiento estructural. "Por un lado, un sector microfinanciero con raíces locales tiene mejores oportunidades de adaptación y consolidación a las condiciones de cada país", dice Navajas. "Por otro, la protección al consumidor es un tema clave, pues el cliente de microfinanzas, como cualquier otro cliente de cualquier industria, merece servicios transparentes y de alta calidad". ¿Reputación en riesgo? Consciente de los riesgos, el sector ha puesto el enfoque en cuidar el cómo. "Sin firmes fundamentos comerciales, las microfinanzas no pueden convertirse en el negocio rentable que se necesita para sobrevivir", dijo en 2008 Elizabeth Littlefiled, la CEO de CGAP, el grupo consultivo de ayuda a los más pobres del Banco Mundial. "Pero si carece de firmes principios éticos y un compromiso de buscar primero el beneficio para las vidas de la gente pobre, entonces no es microfinanzas". Con esta visión, se desarrolló en abril de 2008 la Declaración de Pocantico, por la ciudad que reunió a los principales ejecutivos de las microfinanzas globales. Esta iniciativa, firmada por líderes, inversores, bancos y agencias de cooperación, buscaba definir un marco común de valores que ayuden a las microfinanzas a desarrollar la comercialización sin perder su misión social. Esa declaración aun tiene pendiente recibir retroalimentación de la comunidad para ganar consenso, pero ese paso todavía no tiene fecha y no hay tampoco planes de una próxima reunión de los líderes en el corto plazo. El crecimiento de los mercados de microfinanzas suele llevar aparejado la implantación de sistemas de control. Ha ocurrido antes en América Latina y ocurrirá en India. Así han surgido los códigos de ética [autorregulación] y las leyes y supervisiones, siendo las segundas preferidas por los expertos a los primeros. "Me gusta la autorregulación, pero es difícil de cumplir", dice Argandoña, de IESE. Al final, va a pasar como con la crisis financiera cocinada en Wall Street. La economía de mercado es buena, pero es necesario que el Estado la controle mediante una regulación estricta y acorde a sus características. Igual: las microfinanzas son buenas, pera hay que evitar el abuso y controlar las acciones marginales antes de que tomen vuelo y dañen a la industria.
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