Junio 8, 2010 — 09:48 am
Cortesía de Indupalma
Indupalma: Alianzas Asociativas para Todos (Parte 3)
En esta ocasión quiero contarles específicamente sobre dos proyectos bandera (El Palmar y Horizonte) que en el 2002 la empresa inicia y revolucionan la agroindustria en la zona promoviendo la inclusión de campesinos en la cadena productiva del negocio de la palma. La idea de la empresa era impactar a campesinos interesados en progresar, que creyeran en la oportunidad presentada y que se atrevieran a formar parte del proyecto. Para más información sobre la cultura organizacional de la empresa y cómo llegué a ella, los invito a leer los dos artículos que preceden este.
¿Y cómo se concibieron y se estructuraron los proyectos?
Luego de una fuerte crisis debido a las condiciones de orden público y de violencia en la zona, sumada a presiones de grupos al margen de la ley, Indupalma decide seguir adelante. Y sigue adelante promoviendo un modelo de asociatividad donde campesinos se agrupan en unidades autónomas empresariales legalmente constituidas (en cooperativas, sociedades, entre otras.)
Lo clave fue que se fomentaron los modelos asociativos ya que estos son participativos y permiten al campesino construir capital en su empresa con base en su trabajo. Este modelo fue el vehículo para que las personas de la zona vieran con distintos ojos las oportunidades de trabajo y las pudieran desarrollar de manera autónoma y sin la intermediación de un tercero contratista que generalmente se llevaba las ganancias del servicio; desapareciendo la oportunidad de ahorrar ese excedente que generaba la prestación del servicio.
En el 2002 Indupalma invita a las cooperativas de la zona a que hagan parte del plan de expansión de la frontera palmera con los proyectos El Palmar y Horizonte buscando involucrar a los campesinos en la cadena de valor al tiempo que la empresa garantizaba el suministro de materia prima a sus clientes.
La Alianza Estratégica
La empresa diseñó los proyectos y movilizó a los actores necesarios para la ejecución del mismo (la banca, inversión privada y el estado). Indupalma como operador logístico del proyecto consiguió la financiación ante la banca, estableció reglas claras donde una fiducia administra los recursos para cada proyecto y estableció contratos para la compra del fruto por los próximos 28 años.
Los asociados a los proyectos sólo tenían su cédula y aportaban su trabajo y compromiso. Fue así como establecieron una responsabilidad a largo plazo para desarrollar su cultivo, le apostaron al proyecto y con el apoyo de la empresa accedieron a la financiación para la tierra y el cultivo.
La oportunidad ofrecida era muy clara, pero algunos no creyeron y no quisieron entrar en el proyecto. Los 300 campesinos que aceptaron la propuesta son actualmente propietarios en común y proindiviso de 1.700 y 1.300 hectáreas sembradas de palma africana, respectivamente, avaluadas en alrededor de 14 millones de dólares.
Este es uno de las tres modalidades, que en otra oportunidad con gusto compartiré, en donde Indupalma apalanca un modelo asociativo e inclusivo para darles oportunidad a todos de generar propiedad, riqueza, estabilidad y calidad de vida.
En el siguiente enlace encuentran un caso realizado por SNV y el CECODES que describe con mayor detalle el Negocio Inclusivo de Indupalma.
Como estos pueden existir muchos otros proyectos apalancados desde lo privado y enfocados en brindar oportunidades en zonas menos favorecidas para trabajar por la paz y combatir la guerra y la pobreza. Comparto con ustedes lo que sé de Indupalma porque creo que socializado buenas ideas se generan mejores y porque siempre vale la pena apostarle a generar un impacto positivo en la sociedad y en el sistema.
Creo que este modelo asociativo se puede replicar en cualquier otro escenario y que cualquiera de nosotros pudiera implementarlo teniendo siempre en cuenta las características antes expuestas. Las buenas ideas las debemos convertir en grandes acciones y mostrar que funcionan. Veamos la urgencia de tomar responsabilidad y acción ante la situación actual del mundo en el que vivimos. Cada una de nuestras acciones positivas interconectadas crea una red de efectos que altera el sistema y genera cambios positivos para nuestra sociedad.
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