Por: Elsa del Castillo

En la reflexión en torno al papel de las multinacionales españolas en América Latina, Antoni Ballabriga, Director de RSC del BBVA, resaltó como factores centrales en la agenda empresarial: la necesidad de integrar en las empresas de manera progresiva un enfoque multi-stakeholder; la implantación de códigos de conducta y principios de actuación, como mínimos que deben ser cumplidos en cualquier contexto en el que se opere; el fomento de la autorregulación a partir de las propias industrias y, el trabajo por hacer en materia de transparencia de información a nivel corporativo.

Esther Trujillo, Vicepresidenta del Gabinete Institucional y de Diplomacia Corporativa de Sol Meliá, por su parte, recordó la necesidad de no saltar la etapa de desarrollo de un pensamiento estratégico al abordar las propuestas que provienen de la RSC, implicando al trabajador y al cliente en este proceso. Adicionalmente, puso énfasis en la importancia de contar con marcos regulatorios estables para no limitar la actuación empresarial, así como el hecho de que la gran empresa que opera en diversos países latinoamericanos evalúe  su presencia en las localidades en las que opera, considerando el posible efecto social y económico de su salida de una localidad.

Por su parte, Juan López de Uralde, Director General de Greenpeace, destacó el poco análisis crítico del desempeño de las multinacionales en el resto del mundo. Desde su perspectiva, encuentra aún poca transparencia de información para llevar a cabo este proceso. A su juicio, las empresas españolas debieran desarrollar modelos del siglo XXI, donde se desechen nuevos proyectos que no contemplen prácticas medioambientales correctas para dejar de reproducir algunos modelos agotados, por lo que incide en la necesidad de innovar sus procesos y enfoques de negocio.

En materia regulatoria, los participantes comentaron como criterios relevantes para abordar el tema, la posibilidad de implementar el escrutinio de los proyectos empresariales con la participación de otros actores expertos y de la propia empresa. No obstante lo anterior, en determinados sectores, como el financiero, se destacó la importancia de hacer avances en el uso de estándares que establezcan las condiciones mínimas de trabajo y, en general en cualquier sector, la necesidad de reforzar el control social como mecanismo efectivo. Por parte de las multinacionales, se reconoce su fuerte incidencia en la política pública y en su poder de afectar significativamente la realidad social en la cual operan, por lo cual deben orientar adecuadamente sus emprendimientos sociales para abordar aspectos de la realidad latinoamericana que sean gravitantes para su desarrollo (ejemplo, sus iniciativas en el campo de la educación). Por último, se concluyó esta sesión resaltando la importancia de trabajar la cultura corporativa para que las iniciativas se institucionalicen y perduren en el tiempo.