Nota del Editor: Este artículo fue publicado en la Edición 14 de la Revista RS, al cual se hizo referencia en el artículo publicado ayer en este medio.

Hace 15 años cuando el empresario suizo Stephan Schmidheiny creó la Fundación AVINA, se decía que Internet representaba una oportunidad de negocio multimillonaria sin precedentes. Algunas empresas supieron aprovecharla en ese momento y generaron riqueza a gran escala y de forma acelerada. La mayoría de empresas que operan hoy en día no serían competitivas sin usar de alguna forma el Internet o las telecomunicaciones asociadas. Trabajar con comunidades marginadas o pobres representa la siguiente frontera de innovación empresarial: algunos sabrán hacerlo y serán muy exitosos pero para los que se quedarán atrás será una más de las muchas condiciones necesarias para operar en mercados globalizados.

América Latina es la región de mayor desigualdad económica del mundo. El 70% de la población, cerca de 360 millones de personas, tiene un ingreso menor a USD 3,260 (PPP) per capita, incapaz de satisfacer sus necesidades básicas, mientras sólo el 0,6% de la población cuenta con ingresos altos. Frente a la magnitud del problema de desigualdad y pobreza, AVINA busca impulsar iniciativas rentables con capacidad de crecer y lograr escala, permitiendo así impactar a un gran número de personas. Después de 15 años de aprendizajes en el terreno, de la construcción colectiva con diversos actores de la sociedad de América Latina (donde los más vulnerables son los protagonistas) y de la generosidad de sus aliados, AVINA está impulsando desde 2007 una estrategia continental para promover y fortalecer Negocios Inclusivos (NI) en América Latina.

AVINA cuenta con presencia en 16 países, 100 colaboradores, 3.400 aliados y ha impulsado y trabajado con organizaciones que hoy protagonizan el desarrollo económico sostenible como SEKN, FUNDES, Ashoka, WRI, Endeavor, Masisa, Transfair USA, INCAE, Instituto Ethos, entre otros. Desde sus inicios en 1994 y con una inversión acumulada superior a US $329 millones en América Latina, AVINA ha apoyado miles de iniciativas de desarrollo económico sostenible con perspectivas como los Negocios Inclusivos, la Economía Solidaria, Comercio Justo, RSE y la Competitividad de la MIPYME. En el año 2006, AVINA abrió sus oficinas y operación directa en Colombia y a partir de 2009 se propone desarrollar Negocios Inclusivos de mediana a gran escala en el país. Un Negocio Inclusivo (NI) debe ser rentable, replicable y escalable para mejorar la calidad de vida y el ambiente de comunidades vulnerables de bajos ingresos.

Pero los NI no son nuevos en Colombia. De hecho, Colombia es uno de los países con mejores condiciones y trayectoria para el desarrollo de NI. Organizaciones como Ventures, el concurso de planes de negocio más importante de Colombia, crearon la categoría social en 2003 y en 2006 la categoría social con ánimo de lucro. Compartamos con Colombia, FUNDES, Ashoka, la Universidad de los Andes y la revista Dinero son algunos de los pioneros en soluciones basadas en el mercado para generar riqueza con equidad. En algunos espacios de reflexión sobre nuestro querido país a veces se dice que parte del éxito que ha tenido Colombia desarrollando soluciones innovadoras a la pobreza, como los Negocios Inclusivos, se debe en parte a la adversidad en la que vivimos. Siempre encontramos la forma de avanzar en un proyecto de dignidad humana y de paz, a pesar de las dificultades.

Un ejemplo de Negocio Inclusivo que ya demostró su éxito y que ahora tiene la posibilidad de desarrollar todo un Mercado Inclusivo es el que se describe más adelante pero primero es fundamental resaltar que existen muy pocos casos de NI de escala mediana a grande donde la colaboración se reduzca dos actores: una gran empresa y una comunidad de bajos ingresos. Los NI exitosos se conforman con redes estratégicas socialmente inclusivas (o 'ecosistemas') con actores del sector público, privado y social, dando voz protagónica a las comunidades beneficiarias del mismo.

Hace casi 5 años, Haidy Duque fellow de Ashoka, Colcerámica y Ashoka se aliaron para desarrollar un NI de mejoramiento de vivienda con cerámica llamado 'Su casa como nueva, paso a paso'. Inicialmente la idea de la Colcerámica era crear desde cero una organización de vendedoras para comercializar sus productos en poblaciones de menores ingresos en Bogotá, pero rápidamente aprendieron que era más efectivo aprovechar las redes sociales y competencias de la comunidad y de Haydi para que el negocio fuera rentable. Hoy este negocio es exitoso y está en proceso de expansión gracias a la articulación efectiva con líderes y organizaciones de base que aportó Ashoka. Ahora se está replicando en cuatro ciudades más y hoy tiene 21.000 clientes/familias de bajos ingresos que compran mensualmente más de 10.000 metros cuadrados de revestimientos para pisos, baños y cocinas. Con una inversión semilla mínima se demostró el potencial del negocio que ya ha generado ventas acumuladas por USD $5 millones y el objetivo de Colcerámica en los próximos años es facturar por lo menos US$150 millones.

Hoy y para escalar este caso de éxito con base en la experiencia de otros países y ciudades, Ashoka está liderando la conformación de un 'ecosistema' de negocio llamado "Vivienda para Todos". Vivienda Para Todos ya cuenta con el apoyo e interés para crear en una empresa de alcance nacional con participación accionaria de empresas y actores protagónicos del mercado de construcción y mejoramiento de vivienda en Colombia, incluyendo organizaciones de la sociedad civil y comunidades. Con base en uno o varios Negocio Inclusivos exitosos, es posible desarrollar modelos de negocio que tienen la capacidad de transformar mercados o generarlos, en lo que algunos llaman Mercados Inclusivos. A partir de un NI exitoso es posible diseñar un modelo de negocio. Con base en el modelo de negocio es posible invitar a los actores de la cadena, incluyendo por supuesto a las comunidades de bajos ingresos, para refinar y explorar posibilidades de implementarlo. A partir del refinamiento del modelo de negocio, de políticas públicas para respaldarlo y de su difusión amplia y generosa es posible que muchas empresas lo interpreten a su forma, desarrollando alianzas con los que diseñaron el modelo o con otros actores para llevarlo a cabo. Esos modelos de negocio refinados colectivamente se pueden implementar en diferentes ciudades, por diferentes empresas, con diferentes ventajas competitivas. Cuando esto sucede emerge un Mercado Inclusivo.

Al participar de un Negocio Inclusivo y parafraseando un artículo de la edición de Mayo de 2009 del Harvard Business Review para América Latina escrito por SEKN, las empresas reciben muchos beneficios entre los cuales se destacan:

  • acceso a mercados de consumo inexplorados,
  • ahorro de costos de transacción y operación,
  • acceso a insumos que el mercado abierto no produce satisfactoriamente cuando la oferta está desconectada de la demanda,
  • acceso a inteligencia de mercado y
  • economías de tiempo en procesos de crecimiento complejos (requieren la acción de muchas comunidades).

Las empresas colombianas tienen una oportunidad y responsabilidad única en la región, para generar mercados, riqueza y empleo con equidad y de forma acelerada y a gran escala. La dignidad y el lucro no son mutuamente excluyentes. Lo primero que se necesita es ver el mundo con otros ojos y creer profundamente que si es posible generar beneficios económicos priorizando la dignidad humana.