Dos noticias llamaron mi atención mientras revisaba los periódicos de Colombia esta mañana. La primera es que WWB Colombia (la exitosa filial de Women's World Banking con sede en Cali) está esperando autorización de las autoridades reguladoras para comenzar a operar bajo un modelo de institución financiera y no como fundación.

Me parece una excelente noticia y otra prueba de como la industria en Colombia esta siguiendo los pasos de los casos exitosos a nivel internacional. Bolivia y México, por ejemplo, son muestra de cómo la adopción de modelos comerciales contribuyen a una sana competencia en el mercado de microfinanas que finalmente se traduce en mejor acceso a servicios financieros en las comunidades de menores ingresos. Además, al prestar sus servicios como entidades financieras reguladas, las instituciones de microfinanzas adquieren capacidad de ofrecer a sus clientes productos diferentes al crédito, como ahorros y seguros. Seguiremos de cerca el progreso de WWB bajo este nuevo modelo, así como el de entidades que han entrado recientemente al mercado colombiano bajo la misma figura, como Bancamía y Procredit.

Pese a los potenciales beneficios de adoptar modelos comerciales, debemos tener presente la misión social de las microfinanzas. Aunque la industria ha demostrado su potencial de ser viable financieramente y ofrecer rendimientos interesantes a los inversionistas, es muy importante que mantengan en su estructura operativa un acompañamiento cercano a los microempresarios que apoyan, tal vez bajo una figura de fundación u ONG que coexista con la entidad comercial y que se dedique a la prestación de estos servicios no financieros. (Este modelo de ONG + Empresa comercial bajo una sola cabeza tiende a recibir el nombre de estructura híbrida y la comentaremos en más detalle aquí en NextBillion).

Aunque con impactos menos visibles y más difíciles de medir, es en los servicios no financieros donde se refleja la verdadera vocación social de las instituciones de microfinanzas.

La segunda noticia que me llamó la atención fue la creación de un fondo binacional de US$ 200 millones (!) para el apoyo a la pequeña y la mediana empresa en Colombia y Venezuela. Se trata de recursos muy importantes. Hay muchos ejemplos de todo lo bueno e interesante que se podría hacer con apenas el 5 o 10% de esta cifra. Por esto es clave que esta no sea una de esas noticias que pasa y nunca más vuelve a ser mencionada. ¿Cuál será el criterio de administración de ests recursos? ¿Qué tipo de programas se van a promover con ellos? Esperamos que haya información y transparencia suficiente para seguir comentando estos eventos en NextBillion.