El siguiente artículo es de Paulo Rocha quien a partir de este mes se une al equipo como columnista de NextBillion. Paulo es Coordinador de Iniciativas Estratégicas en la Fundación AVINA. Se desempeña en la fundación desde 2005, cuando se especializó en el estudio de Negocios Inclusivos. Fue gerente del Núcleo de Articulação Nacional de la Red Ação pela Cidadania Empresarial, constituida por organizaciones sociales y consejos de Responsabilidad Social adscritos a las Federaciones de Industrias Estatales de Brasil. También fue director de la empresa Ética Consultoria em Gestão Social y Coordinador de Responsabilidad Social de la Fundação Unimed.

Paulo es graduado en Comunicación Social con énfasis en Relaciones Públicas de la Universidad Católica de Minas Gerais. Posee un título de posgrado en Gestión de la Responsabilidad Social Empresarial y un MBA en Gestión Estratégica.

Por Paulo Rocha

¿No? Probablemente Juruti sea el más grande experimento en marcha en América Latina que evalúe la real capacidad de la empresa privada para promover desarrollo sostenible.

Juruti Viejo es un poblado que originó la ciudad de Juriti, una pequeña ciudad, de 38 mil habitantes, enclavada en el medio de la amazonía brasilera, en el estado del Pará. Sus habitantes llevan una vida tradicional, basada en la pesca, la caza y la colecta de castañas. Nada especial había pasado en sus 125 años de existencia hasta que la ciudad, en el año 2000, empezó a recibir visitas constantes de técnicos y ingenieros de Alcoa, la más grande productora de aluminio del mundo con ventas de USD 30.5 mil millones en 2007. Naturalmente, las visitas no eran programas de vacaciones junto a naturaleza promovidos por la compañía. El interese eran las 700 millones de toneladas métricas de bauxita que dormían abajo al poblado.

Pocos meses después, ya estaba en marcha la construcción de una unidad de extracción de la materia prima del aluminio, evaluada en USD1.5 mil millones. La tercera más grande del mondo, con la promesa de ser un modelo de exploración responsable y el deseo de ser reconocido como el proyecto de minería del siglo.

Juruti vive las carencias típicas de la Amazonía. No hay sistema de distribución de agua o saneamiento básico; para cocinar, las comunidades usan leña o carbón. Más de la mitad de la población vive en la zona rural y la energía eléctrica es provida por la municipalidad que estableció cotas de diesel de las 6pm hasta las 10pm. Los ingresos medios son de USD 20 mensuales; sólo 70% de los adultos tienen instrucción básica  y 12,5% nunca fueron a la escuela.

Las empresas responsables por las obras llevaron a Juruti 8.000 trabajadores y más de 6.000 han llegado por su propia cuenta en búsqueda de empleo. El tráfico de autos creció más de 40 veces, 800 hectares de tierra tuvieron que ser deforestados, las enfermedades infecciosas se escalaron y las de transmisión sexual también con el crecimiento de la prostitución.

Para lograr transformar estos y los innúmeros otros desafíos que la empresa enfrentará en un caso real de desarrollo sostenible, Alcoa cuenta con una estrategia del tamaño de la unidad que esta construyendo. En el campo de las relaciones con la comunidad, se ha creado un equipo exclusivo para gerenciar la llamada "licencia social para operar". El equipo ha hecho más de 70 reuniones con la comunidad y 3 audiencias públicas con 8 mil participantes. Franklin Ferer, presidente da Alcoa para América Latina y CEO de la subsidiaria brasilera, visita la región dos veces al mes.

La mina podrá ser explorada por 70 años. Pasado este plazo, la empresa desea garantir la sobrevivencia de la ciudad sin su presencia. Para esto, fue creado el plan "Juruti Sostenible", con sistemas de indicadores, fondos de microfinanciación y un consejo popular para la toma decisiones estratégicas. La principal estrategia será el desarrollo de negocios inclusivos. Hoy ya existen proyectos de incentivo a la agricultura familiar con garantía de compra del producido por la GRSA, la multinacional alimenticia responsable por gerenciar los restaurantes de las empleiteras.

Los desafíos que Alcoa y la comunidad de Juruti enfrentan son muchos, pero el interés de la empresa por construir un nuevo modelo de actuación sostenible es visible por el compromiso público asumido por su dirección. Según el fundador del Forum Amazonía Sostenible y presidente del Instituto Ethos, Ricardo Young, la experiencia de Alcoa en Juruti viene sendo observada de cerca por empresarios y especialistas. Si todo ocurrir bien, podrá ser un modelo de relacionamiento con las comunidades de la región.

La fuente de información para este artículo es la materia "Uma promessa para Juriti" publicada pela Revista Época Negocios en febrero de 2009.

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